El fotógrafo Carl Warner, nacido en Liverpool en 1963, dice que “le gusta el modo en que los pequeños aspectos de la naturaleza se parecen a los grandes”. Por eso no es extraño que en su trabajo los panes se transformen en montañas y los brócolis en árboles. Foodscapes los llama él, paisajes de alimentos, escenarios tan reales que de solo mirarlos dan ganas de clavarle los dientes, porque sus bosques, sus mares y sus caminos que recuerdan a Toscana están hechos de apios, salmones y quesos.
Paisajes que hacen agua la boca
El fotógrafo británico Carl Warner denomina a su trabajo como foodscapes, algo así como paisajes de alimentos, porque de eso se trata en realidad: mares de salmón, casas de quesos, nubes de mozzarella, trenes de chocolate y montañas de pan