Estilo de vida > Más humanos que nunca

Palito, bombón... y helados para perros

Un snack especial creado en México abre el debate de la antropormofización de los animales

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30 de junio de 2018 a las 05:00

Invitar a su mejor amigo animal a un helado es uno de los sueños de muchas personas y ahora ya es posible gracias a los helados para perros, que junto a otros productos suponen un paso más hacia la incesante humanización de las mascotas.

Carlos Gutiérrez, de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que este tipo de snacks favorecen el proceso de antropomorfización de los animales, que puede tener efectos positivos y negativos y cuyas consecuencias a nivel evolutivo tardarían miles de años en manifestarse.

"Darle un helado (al animal) es precisamente porque a nosotros nos gusta, no precisamente porque él lo requiera. Ese es el gran problema que hemos tenido en la actualidad con la nutrición de perros y gatos, que se basa en qué me gusta a mí y no en qué necesita el animal", argumentó.

Sin embargo, las creadoras de Puppies and Cream, una marca mexicana de helados para perros prácticamente veganos, buscan el equilibrio entre el placer del animal y una alimentación saludable, libre de grasas y con ingredientes 100% naturales, que sirva no como sustituto de la dieta, sino como un premio.

La gerenta técnica de la marca y tecnóloga de alimentos, Mónica Guzmán, relató que durante dos años y medio ella y su socia, la veterinaria Natalia Palestino, estuvieron realizando pruebas para lograr helados que no provocaran ningún tipo de daño al animal.

De hecho, algunos de los siete sabores disponibles –entre ellos mantequilla de maní o manzana con amaranto– presentan propiedades beneficiosas, como las del coco, que es bueno para la piel de los canes, o los frutos rojos, con alto contenido en antioxidantes.

Los lácteos, por no ser adecuados para la digestión del animal, fueron descartados y sustituidos por una leche vegetal hecha a base de arroz.

"Usamos puro ingrediente natural, de hecho usamos básicamente arroz, frutas y vegetales", aseguró.
Solo había un sabor que no podían obtener de forma natural, un sabor totalmente de gusto humano: el del chocolate.

"El chocolate tiene un compuesto que se llama teobromina y no les cae bien, por eso es que no pueden comer chocolate. Entonces lo saborizamos y tenemos un sabor chocolate que es para ellos y les cae bien", aseguró.

Para la química de alimentos cualquier persona ha soñado muchas veces con dar a su perro un helado de chocolate y hacerle sentir lo mismo que el humano cuando come ese dulce, algo ahora posible gracias a un artificio culinario hecho a base de algarrobo y amaranto.

Pero, más allá de las propiedades del snack, lo importante es su función inclusiva con el animal, al convertirlo en un miembro más de la familia, más peludo pero con costumbres cada vez más humanas, como tomar un helado después de comer.

También es posible salir a dar un paseo por la tarde con el perro y darle un capricho que rompe los esquemas de supervivencia que tuvo este animal descendiente de los lobos y convertido ahora en un compañero que imita al ser humano.

"El perro muchas veces es más humano que el humano, el perro nunca se enoja, el perro siempre agradece, siempre está feliz, ¿por qué no retribuirle un poco por todo lo que te da?", argumentó la experta.
Asimismo, agregó que existen otro tipo de actividades que contribuyen a esta humanización como los hoteles para perros, las fiestas de disfraces para animales o las guarderías especiales.

Guzmán entendió que estos sitios existan y aseguró que, aunque hay que saber diferenciar entre humanos y animales, "los perros sienten, los perros tienen un cerebro y piensan".

Su propia perrita, una bóxer color café, se muestra encantada con los helados, e incluso expresa preferencias por algunos sabores y elige cuál desea según la ocasión.

En este comportamiento absolutamente humano el perro efectúa una suerte de juicio estético y de gusto sobre el alimento que puede comer, sabiendo ya no solo qué es comestible y qué no, sino qué es lo que desea en ese momento. Comienza pues a aparecer tímidamente una facultad muy humana y ahora cada vez más perruna, la de elegir.

Si este hecho es o no una modificación en el animal es algo que tardaría miles de años en saberse, según el experto Carlos Gutiérrez.

Por ahora, los perros parece que ya no solo corren y olisquean por el parque. Ahora también comen helado, y del sabor que más les gusta. (EFE)
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