Palito escribió otra página épica
Quedó tendido en el suelo inconsciente y se negó a salir a pesar de que el médico lo indicó
La imagen, repetida en HD para todo el planeta, lo dejó claro: Palito Pereira, desencajado, le dice a Tabárez que volverá a la cancha a pesar de que el médico Alberto Pan acaba de hacer el gesto de cambio. "!No!" Grita desesperado y marcando con el dedo. Todavía no sabe cómo se llama, pero lo único seguro que tiene es que no abandonará el partido por nada del mundo.
"Fue un susto para la familia. Me mandé a la cancha inconsciente. Quiero pedirle disculpas al doctor Pan”. Álvaro Pereira, volante de Uruguay
Palito lució perdido en los minutos siguientes, y no anduvo por el lateral izquierdo, por donde se inició la jugadas del gol de Rooney. Pero así y todo siguió corriendo, y hasta aguantó los 90’, porque Tabárez necesitaba meter cambios para reponer a jugadores extenuados, y por eso en el siguiente cambio el que salió fue Tata González y no el defensa de San Pablo. La locura terminó transformándose en otro acto para el libro de épica, y en otra de las explicaciones subyacentes de por qué Uruguay fue imparable en San Pablo.
Otros que jugaron al límite
Eduardo Hohgberg
Suiza, 1954
El delantero había anotado el gol del empate en la semifinal ante Hungría. De la emoción se desvaneció. Se negó a abandonar el campo y terminó jugando el alargue, donde Uruguay perdió.
Jorge Fucile
Mundial, 2010
El lateral fue arriba con el ghanés Appiah y cayó de nuca, con todo el peso de su cuerpo encima. Quedó inconsciente varios segundos. Se recuperó y volvió a jugar.
Diego Pérez
Mundial, 2010
No quedó inconsciente, pero se transformó en una de las imágenes preferidas para reflejar la entrega del equipo uruguayo: un choque con un rival mexicano le dejó la camiseta ensangrentada, y terminó jugando con una enorme venda.