Papa abogó por tolerancia y reconciliación
En su visita a Croacia, Juan Pablo II buscó cerrar las heridas de la reciente guerra civil e intentó superar antiguas divisiones religiosas
El Papa Juan Pablo II regresó este sábado a Rijeka, en el noroeste de Croacia, después de haber pasado el día en Osijek y Djakovo, en la región más oriental del país, cerca de la frontera serbia, donde transmitió un mensaje de tolerancia y de reconciliación.
Dos peregrinos murieron de ataques de corazón relacionados con el calor durante la ceremonia y al menos otras 500 personas buscaron atención médica, incluyendo 150 que terminaron hospitalizadas después de ser afectadas por temperaturas cercanas a los 38°C. El Papa, de 83 años, soportó toda la ceremonia, aunque en varias oportunidades descansó en su silla.
Con frecuencia, las relaciones entre católicos y ortodoxos han sido tensas en Europa oriental, en donde se ve que el Vaticano intenta expandir su influencia en un territorio de tradición ortodoxa. La disputa es especialmente dura en Rusia, que ha bloqueado las esperanzas del Papa de visitar ese país.
La tercera visita del Papa a este país de mayoría católica puso a prueba su salud. Juan Pablo padece el mal de Parkinson y dolencias en las rodillas y la cadera. Aunque aún queda pendiente para este mes un viaje de un día a Bosnia, los funcionarios del Vaticano han sugerido que una visita a Mongolia, prevista para agosto, debería ser postergada.
El Vaticano, mientras tanto, intentó restar importancia a informes sobre amenazas al Papa de grupos fundamentalistas islámicos. La seguridad ha sido reforzada en todas las paradas del Papa, y el viernes por la noche la agencia estatal de noticias HINA dijo que fueron recibidos correos electrónicos que amenazaban con matar a Juan Pablo "en el nombre de Alá". El ministerio del Interior dijo que los mensajes de correo electrónico, firmados por el "Frente Islámico de el-Mujahadeen" parecen provenir de Bosnia y que las autoridades investigan. Navarro Valls dijo que el Vaticano recibe amenazas "de tanto en tanto" y manifestó que no habría cambios en la agenda papal. Se trata de la tercera visita del Papa a Croacia en nueve años, un indicador de la importancia que le otorga a este bastión católico en los Balcanes.
El domingo, Su Santidad permanecerá en Rijeka, donde oficiará la misa de Pentecostés en la explanada del puerto que puede acoger a 120.000 personas.
(AFP y AP)