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Fue una sesión distinta. La Asamblea General recordó ayer los 40 años del quiebre institucional, que es la forma suave de llamar al golpe de Estado. Un 27 de junio de 1973, un decreto disolvió las cámaras y los militares tomaron el Parlamento y las calles. Los apellidos de los protagonistas de aquella época se repiten hoy cuatro décadas después.

Las miradas iban al primer senador del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, hijo del expresidente y dictador Juan María Bordaberry que cerró el Parlamento y censuró a la prensa entre otras libertades.

Los partidos habían designado ayer a un orador por colectividad. Los colorados optaron por Ope Pasquet quien en una especie de mea culpa afirmó que “el decreto de disolución de las cámaras lo firmó Bordaberry y esa es nuestra gran responsabilidad” dijo. Antes había fustigado acciones del MLN sin nombrarlo. “El golpe no fue inesperado o sorpresivo, fue el desenlace de acontecimientos anteriores”. Uno de ellos, dijo Pasquet, fue el asalto al Tiro Suizo –robo que perpetraron los tupamaros para hacerse de armas y municiones– que lo puso de ejemplo para dar la pauta de lo que vivía Uruguay en los años 60.

Había silencio en sala, y todos los discursos eran aplaudidos. Bordaberry sólo aplaudió uno y fue cuando terminó de hablar Jaime Trobo (Partido Nacional) que en tono encendido finalizó exclamando !Viva la Constitución, Viva la República, Viva la Patria!. En la bancada colorada había lugares vacios que correspondían a Propuesta Batllista (Proba) que sólo envió a un diputado suplente.

Bordaberry fue el primero en entrar al recinto de Diputados. En ese momento, dijo a El Observador que no tenía confirmación de si vendría el presidente José Mujica –que luego llegó– y quien en sus años jóvenes como líder guerrillero fue otro de los protagonistas de esa época. En 1973 Mujica estaba preso junto a la cúpula tupamara que ya había sido derrotada militarmente. Ese hecho lo marcó el diputado José Bayardi, orador por el Frente Amplio, quien desechó la teoría de los dos demonios que responsabiliza únicamente a militares y tupamaros del quiebre institucional.

Las miradas también iban ayer sobre el senador Rafael Michelini, hijo del senador Zelmar Michelini asesinado en Buenos Aires en 1976. Ese hecho, donde también perdió la vida el presidente de los diputados Héctor Gutiérrez Ruiz (Partido Nacional) , fue recordado por Bayardi. Los legisladores lo aplaudieron.

Bayardi reconoció que la izquierda tuvo contradicciones a la hora de analizar el proceso histórico. “No voy a soslayar que dentro de las distintas estrategias planeadas hubo sectores y compañeros que desarrollaron una de lucha polílica armada”, dijo. Cerca suyo estaban los excombatientes y hoy senadores Lucía Topolansky y Luis Rosadilla, y entre los invitados el ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro.

Cuando habló Trobo, las miradas fueron también al presidente del Partido Nacional, Luis Luis Alberto Heber, sentado una fila más abajo, cuya madre fue asesinada en dictadura al ingerir una copa de vino envenado. Entre los blancos fue notoria la ausencia del presidenciable Jorge Larrañaga.

El diputado Daniel Radio (Partido Independiente) recordó la resistencia que hubo a la dictadura y mencionó “el coraje” del capitán de navío Oscar Lebel, la huelga general de los trabajadores y estudiantes que, según dijo, ayudaron a “salvar la honra”. Danilo Astori cerró la sesión y recordó a su colega colorado, Jorge Sapelli, el vicepresidente de Bordaberry que se opuso al golpe de Estado y renunció. Todos aplaudieron, menos Bordaberry.

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