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Pedro, el fantasma del Palacio Salvo

Hay vecinos que aseguran haberlo visto en el piso 7 o en el entrepiso todos 29 de cada vez

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15 de octubre de 2015 a las 11:01

José Salvo no tuvo mucho tiempo para disfrutar su obra. Cinco años después de inaugurado el edificio murió atropellado por un auto y los rumores de la época no dejaban de afirmar que había sido su yerno, Ricardo Bonapelch, quien lo había mandado matar para cobrar parte de la herencia.

La relación entre ellos nunca había sido buena. Salvo no había consentido en el casamiento de Bonapelch y su hija menor -a quien algunas versiones la describen como con un bajo coeficiente intelectual-, e incluso llegó a ofrecer dinero a su yerno para que se separaran. Años después de la muerte de Salvo, una investigación judicial concluyó que Bonapelch había pagado al conductor del vehículo para que lo matara y fue condenado a varios años de cárcel por un delito que jamás admitió.

Los edificios históricos siempre tienen su lado oscuro, trágico, tenebroso. Pero quienes viven en Palacio Salvo supieron aprovecharlo y el fantasma es un personaje hasta querible entre los vecinos. Los que creen en él lo llaman Pedro y aseguran que siempre se aparece en el piso 7. Que todos los días 29 se deja ver en el entrepiso y que viste sombrero y tapado de época. Que, a diferencia de los otros, es un fantasma bueno: le atribuyen hechos extraordinarios como el arrepentimiento de un ladrón y la advertencia de un incendio. Hay muchos que no creen en el fantasma del Salvo, pero no hay nadie que viva allí que pueda escapar de su historia.

Vea aquí el especial completo sobre el Palacio Salvo
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