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Gracias por venir a esta zona”, le dijo Natalia a Pedro Bordaberry, el candidato del Partido Colorado que ayer caminó varias cuadras por el barrio Ellauri, que queda a la altura de San Martín y Teniente Rinaldi, una zona roja para la Policía de Montevideo.

Natalia fue la última en saludar al presidenciable en una recorrida que incluyó el Paso Molino –donde habló con comerciantes–Barrio Borro y Marconi, áreas deprimidas económica y socialmente donde la droga está a la vuelta de la esquina.

Un joven le dejó en claro que no quieren ser estigmatizados, que no les gusta que digan que viven en una zona roja y afirmó que la droga está en todos lados. “Acá también hay gente buena y trabajadora” dijo el muchacho. En ese barrio, Bordaberry se sentó bajo un árbol y un grupo de militantes lo rodeó en una cuadra donde había varias banderas de la Lista 10. No paraban de tomarse fotos con los celulares.

El candidato les dijo que “hay que correr a la droga” y “no solo de acá, de todos lados”. Las madres aplaudieron y varios jóvenes, algunos fumaban marihuana, bajaron la cabeza. “Al que cayó en la droga vamos a ayudarlo a salir”, “estamos proponiendo construir centros de asistencia para ellos y su familia”. “No compren droga que te saca la posibilidad de conseguir un laburo”, dijo Bordaberry y volvió a escuchar aplausos.

Les explicó que el programa del Partido Colorado contempla construir plazas “de integración social”, con canchas de fútbol y basquetbol. Serán 50 en total.

Ese tipo de plazas fue las que construyó el actual gobierno en el Plan Siete Zonas, con lo cual la administración de José Mujica proyecta mejorar la inclusión social y bajar los niveles de delincuencia.

Droga y seguridad son los dos temas que puso en agenda Bordaberry en sus últimos discursos en el último tramo de la campaña electoral.

El martes de noche, el líder colorado, acompañado de los diputados Fitzgerald Cantero y Guillermo Facello, estuvo en La Teja y el Cerro, barrios que son bastiones del Frente Amplio y así se lo recordaron las columnas del alumbrado público pintadas de rojo, azul y blanco. Años atrás, las zonas pobres urbanas respondían con el voto al Partido Colorado, que intenta volver a recuperarlo.

En barrio Ellauri, Bordaberry caminó sin guardaespaldas por calles de pedregullo que estaban arregladas al igual que las cunetas. Un camión y una máquina de la Intendencia de Montevideo estaban en el lugar desparramando balastro. Las casas son construcciones humildes y las rejas una constante.

Alejandro Muniz es un dirigente local. Parece más veterano de lo que es, tal vez curtido por la vida. Su casa revestida de ladrillos y piso de cerámica es de las mejores. En esa zona, o al menos entre los que participaron de la recorrida, la mayoría de las personas tenía la dentadura en mal estado.

Muniz arengó a los jóvenes para que se acercaran y le fue contando a Bordaberry algunos problemas cotidianos. En el fondo se sienten “olvidados”, dijo.

Le presentó a un joven que iba tomando mate y pidió un empleo para él. “Cometió un error y busca una segunda oportunidad” le dijo. “Eso está bien”, respondió Pedro.

El Observador supo después que quien buscaba trabajo estuvo en la cárcel por robar y hace siete meses está libre. Tiene dos hijos chicos, paga alquiler y se rebusca haciendo changas. Intentará ahora trabajar en la construcción de peón. “Para los que salen, ahí debe haber planes sociales, para que trabajen” dijo Bordaberry a El Observador.

La recorrida continuó

Un señor en una moto paró para mostrarle unos papeles. Se quejó de la expropiación de una propiedad. Un joven se sacó la camiseta de Peñarol y le pidió al candidato que la besara. El muchacho tenía varias cicatrices en los brazos como las que se hacen muchos de los que pasan por la prisión. “Miren lo que me hacen hacer en campaña”, comentó Bordaberry.

Aprovechó para remarcarles que “El Tony” –el ídolo de Peñarol– jugó en Wanderers, el club del Prado del que es hincha. Una señora y una madre soltera pidieron trabajar entregando listas, tarea que en zafra electoral los colorados pagan $ 500 por día, según se comenta en el barrio.

Una señora cuyo hijo de 18 años está preso en el Comcar se arrimó a comentarle algo.Varios pidieron pasajes de ómnibus para ir a votar a Rivera y a Salto y eso parece que se arregla. “No hay voto observado”, recordó el candidato, que según la última encuesta de Equipos reúne el apoyo del 15% del electorado.

Algunas calles del barrio Ellauri se identifican con letras. En la D y Teniente Rinaldi, el candidato saludó a un almacenero. “Un colorado de ley”, le dijeron los militantes. El hombre atiende a los clientes tras las rejas y entre ellas pasó la mano para saludar al candidato. En el negocio había un cartel con la foto de Pedro.

“Quieren sacar a los carros con caballos”; “quieren sacar a los limpiavidrios y no nos dan trabajo”. “Acá nunca hicieron una policlínica” –aunque a dos cuadras está la policlínica del Padre Cacho-; “no vienen por las luces”; “no hay parada de ómnibus”; “no queremos a Bonomi”; y “queremos un empleo”, fueron los reclamos que escuchó el líder colorado. Hubo quienes recordaron “al Oscar” (Magurno), el dirigente colorado recientemente fallecido, que realizó obras sociales en la zona norte de Montevideo.

Bordaberry les dijo que presten atención, no tanto a los que vienen antes de las elecciones, sino a los que vendrán después del 26 de octubre.
El candidato prometió volver.

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Decisión 2014

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