La oposición objeta el acuerdo del gobierno con UPM argumentando desequilibrio en los compromisos asumidos y en el secretismo en que se negoció. Ha señalado que Uruguay se obliga a costosas obras inmediatas pero la empresa finlandesa no da por segura su inversión, limitándose en cambio a decidir dentro de dos años si construye o no su nueva planta de celulosa. La realidad es algo diferente. La gigantesca inversión externa de unos US$ 4.000 millones, sin precedentes en el país, con seguridad se concretará siempre y cuando el gobierno uruguayo cumpla en tiempo y forma con las obras de infraestructura que le corresponde completar, así como con cláusulas referidas al campo laboral.
Pelota UPM en campo uruguayo
Que la pastera se reserve el derecho a decidir recién en 2020 refleja su falta de certeza en el cumplimiento de los plazos