ver más

Era un encuentro obvio. Siendo que George Lucas y su grupo hallan siempre una forma de hacer más atractiva a la saga más popular de la historia del cine, el formato 3D y su paquete de seis películas eran un matrimonio por conveniencia que se activó casi de inmediato, tras la popularización del formato.

Si bien La amenaza fantasma –tal el nombre de este primer capítulo de la saga, y cuarto en ser estrenado por Lucas– es señalada como la más floja de las Star Wars, mantiene aún el importante punto de inflexión que significó reconectar con el mundo creado por el director, 16 años después del final de la primera trilogía.

Es cierto que en la historia, que cuenta los comienzos y la niñez de Anakin Skywalker (luego Darth Vader) hay serios problemas en la confección de personajes creados por el propio Lucas, como el resistido e inocente Jar Jar Binks, especímen que ha sido blanco de insultos a nivel mundial por parte de fanáticos y no tanto.

Dicho esto, otra cosa ha de quedar clara, y es que esta película sí cumple con otro elemento fundamental de esta leyenda cinematográfica, que son las trepidantes escenas de acción a pura explosión y rayo, que quizá devuelvan al espectador a tiempos de la adolescencia. Sea el caso o no, los primeros pasos del malo más querido en la historia del cine y los Naboo ganan con el 3D un punto más de adrenalina, lo cual nunca viene mal.
Seguí leyendo