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Pese a que es difícil, Talvi dice que se puede corregir el déficit

De mantenerse trayectoria de la deuda, hay probabilidades de perder grado inversor en 2019

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22 de junio de 2017 a las 05:00

Uruguay tiene "un único problema grave" por resolver: el déficit fiscal. Y es un problema que viene con "corolarios", como el atraso cambiario y una trayectoria insostenible de la deuda. Pero es un problema que no requiere "ningún dramatismo", porque si bien es "políticamente difícil de resolver", el país "todavía está a tiempo". Ese fue el mensaje principal en la exposición que realizó ayer el economista Ernesto Talvi –director académico de Ceres– bajo la consigna, "Claves de la economía global, regional y del Uruguay", en Kibón Avanza.

Según el diagnóstico que presentó, el país comparte de manera muy atenuada los graves problemas de la región. Se trata de una economía que "se ha enfriado a pesar de un excelente primer trimestre", con un "desequilibrio fiscal persistente, atraso cambiario y una trayectoria de la deuda en aumento".

El experto sostuvo que de mantenerse el actual ritmo de crecimiento de la deuda pública bruta, en 2019 va a atravesar el umbral del 70% del PIB. "(Es un) umbral que si cruzamos, existe la probabilidad de que Uruguay pierda el grado inversor", advirtió Talvi.

Detrás de todos esos problemas se encuentra el rojo de las cuentas públicas, que se ubicó en el equivalente a 3,4% del PIB en los 12 meses finalizados en abril. Según explicó, para cubrir el "boquete fiscal" hay que emitir deuda y pagar tasas crecientemente más altas que atraigan los dólares necesarios para financiar al fisco. Eso tiene como consecuencia, por un lado, que industrias muy sensibles a la tasa de interés –como la construcción– se vean afectadas, y por otro, que la entrada de dólares deprima el tipo de cambio y eso genere costos altos para las empresas que compiten con el exterior.

"En nuestro país, los sectores agrícola y agroindustrial recibieron un triple golpe: bajaron los precios de los commodities, hay atraso cambiario y un ajuste fiscal que implicó suba de impuestos y tarifas", señaló.

El ajuste y propuestas

Talvi reconoció que el gobierno "vio el problema y decidió tomar medidas para tratar de cerrar la brecha fiscal" al comienzo de la administración. Sin embargo, pese a un ajuste de más de
US$ 1.500 millones, Uruguay "sigue teniendo el mismo déficit fiscal", aseguró. Solo los sobrecostos de las tarifas públicas con motivos recaudatorios –que Ceres estima en 15% en el caso de UTE y de 11% en ANCAP–, implican un taspaso de US$ 450 millones de familias y empresas al Estado. Otros US$ 550 millones corresponden al aumento de impuestos y los restantes US$ 520 millones, a recortes de inversión pública. "Pasamos por un brutal ajuste fiscal y logramos un resultado nulo en cuanto a la reducción del déficit fiscal porque los gastos siguen creciendo por encima de los ingresos", señaló. En ese sentido, dijo que "la Rendición de Cuentas propone más de lo mismo".

Los mayores ingresos debido a que la economía crece a tasas más altas (US$ 200 millones) se usarán para financiar más gasto. Pero además, serán necesarios otros US$ 112 millones para evitar un mayor deterioro del déficit fiscal, que se conseguirán a partir de un aumento de impuestos. Sobre ese punto, sostuvo que la propuesta de incrementar el tributo a las importaciones es "una pésima señal para un país que quiere insertarse de manera más dinámica en el mundo".
Además, opinó: "Da la impresión de que se está rascando la latita, al final de todo, viendo de dónde se puede sacar".

Sin embargo, Talvi sostuvo que el país "todavía está tiempo" de "cambiar la pisada" y tomar medidas para revertir los efectos del desequilibrio fiscal "pronunciado y persistente". Es así que reiteró una batería de medidas ya propuestas por Ceres.

Evitar por seis años la reposición de vacantes en el Estado permitiría ahorrar entre
US$ 600 y US$ 700 millones. En ese sentido, destacó la iniciativa del intendente Daniel Martínez, que propuso aplicar esa medida para el sector transporte de la comuna. "Él dijo, 'no soy mago; si no tengo los recursos, no los tengo', y eso está muy bien", resaltó Talvi.

El grueso de los fondos, sin embargo, deberían provenir de una mejora de la eficiencia de las empresas públicas a través de una profesionalización de la gestión. Según los cálculos de Ceres, la ineficiencia de UTE, ANCAP y ANTEL cuesta hoy al Estado entre US$ 1.000 y US$ 1.200 millones.
Como tercer punto, el experto planteó la necesidad de una regla fiscal que "despolitice el manejo de las finanzas del Estado" y le dé a los gobiernos de turno "gran discrecionalidad para decidir en qué gastar, pero no cuánto se gasta en cada momento".

Vecinos con coyuntura compleja

El diagnóstico regional, según Ceres, sigue siendo complejo. En particular, el gigante norteño enfrenta su peor recesión histórica con un elevado déficit fiscal, una deuda insostenible y un fuerte atraso cambiario. Según Talvi, "Brasil tiene un problema fiscal a la búsqueda de una solución política" difícil de alcanzar.

En cuanto a Argentina, los problemas son los mismos, pero en una menor magnitud.
La clave para una salida estará en las elecciones legislativas de este año. "Más importante (para la reactivación de la inversión) que la victoria del macrismo sería la derrota del kirchnerismo, aunque sea a manos de otros sectores peronistas", resaltó el experto.

Crecimiento sigue

El Índice Líder de Ceres (ILC), indicador que proyecta la evolución de la actividad económica con dos meses de anticipación, aumentó 0,3% en abril. Este incremento, en conjunto con los de febrero y marzo, anticipan una expansión de la actividad económica para el segundo trimestre del año respecto al trimestre anterior, según informó Ceres.

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