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La empresa madre de la pesquera Belnova que opera en Uruguay sufrió ayer el apartamiento del presidente de la gestión de la compañía por parte de la Justicia española, según publicaron medios de España. Un directivo de esa filial en Montevideo de Pescanova, con sede en Galicia, dijo a El Observador que las operaciones en Uruguay continuarán con normalidad.

Pescanova, una emprendimiento que tiene su base en el puerto de Vigo, solicitó el preconcurso de acreedores el 1° de marzo ante una abultada deuda que la condujo a la quiebra.

Según un informe de El País de Madrid, la empresa maquilló € 480 millones de euros con operaciones en cinco empresas en el extranjero, entre ellas American Shipping, que es el nombre comercial de la filial uruguaya de Pescanova, Belnova.

No obstante, Víctor Tarigo, presidente de la empresa para Sudamérica, dijo que la situación en España no debería hacer mella la filial uruguaya Belnova.

“Por la naturaleza de la actividad de Belnova, su estructura financiera y su cartera de clientes, cualquier cambio en la matriz no afecta la operación de la empresa, que a la fecha continúa normalmente y con su barco en faenas de pescas normales”, comentó Tarigo a El Observador.

Pescanova, a través de Belnova, tiene presencia en el país desde hace más de 30 años y es una de las pesqueras más importantes de Uruguay. La compañía cuenta con dos barcos de alrededor 400 toneladas, “dos merluzeros congeladores”, en el que trabajan 32 tripulantes, dijo José Franco, dirigente del Sindicato Único de los Trabajadores del Mar y Afines (SUNTMA). Con los trabajos normales de un pesquero, entre las labores de descarga o proveedores marítimos, los operarios se cuadruplican, aseguró.

Franco mencionó que la relación con Belnova es “laboral” y que en estos momentos se encuentran negociando “un nuevo convenio” salarial. La “razón comercial” de la compañía, añadió el dirigente, es American Shipping, que pertenece a unas de las filiales del Grupo Pescanova. La que también “opera normalmente”, según Tarigo.

Apartado

El Juzgado Mercantil Nº1 de Pontevedra, Galicia, decidió suspender las facultades de administración de la compañía y nombrar un administrador concursal.
De esta manera, el presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, perdió las facultades para administrar la empresa, que quedará por ahora bajo la órbita de la Comisión Nacional del Mercado de Valores española.

Los medios hispanos destacaron la particularidad de la determinación judicial: en la mayoría de los casos se deja al administrador para que lleve adelante el concurso. Esta decisión calificada de inusual en un concurso voluntario, se da por “el incumplimiento de presentar las cuentas de 2012 o las discrepancias en la deuda”, aseveró el diario Expansión.

La banca extranjera es la que más nerviosa se ha puesto en este asunto ya que no se esperaba una actuación de este tipo de una empresa cotizada como Pescanova, con multitud de filiales en numerosos países y financiada a través de unos 45 bancos, continuó el diario español.

La deuda total de Pescanova asciende a € 2.500 millones según los datos de Centro de Información de Riesgos del Banco de España, y de estos € 1.600 millones corresponden a la matriz. Aún no se conoce a fondo las causas del desfase financiero del grupo. Por lo pronto, más allá de la deuda, la compañía realizó recientemente una ampliación de capital.
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