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Se necesitan guardias para empresa de seguridad”. Ese es uno de los avisos más publicados en busca de gente dispuesta a defender un comercio. La población coloca su miedo a ser víctima de un atraco en lo más alto de la lista de las preocupaciones y eso también genera consecuencias en el mercado: aumenta la demanda y con ello, a las empresas de seguridad con experiencia y personal formado, se le suman otras que no cumplen con los requisitos mínimos.

De las 296 empresas inscriptas, 47 fueron creadas durante 2013.

El pasado fin de semana murió un nuevo guardia de seguridad de una de las compañías que justamente estaba inhabilitada, según el gremio.

De acuerdo a datos del Registro Nacional de Empresas de Seguridad (Renaemse), en Uruguay hay más empleados de seguridad privada que policías. El Ministerio del Interior cuenta con unos 25 mil efectivos y los guardias rondan los 37 mil. La mayoría de los guardias privados, unos 20 mil, están armados.

Esa oficina estatal, que depende del Ministerio del Interior, se encarga de los controles y el cumplimiento de la normativa. De acuerdo a consultas de El Observador en el mercado, los controles se hacen pero es notorio que les falta personal para hacerlos de forma más exhaustiva.

Boom y carencias

El aumento de la demanda de seguridad hizo florecer el número de empresas, entre ellas también las “fantasmas”, según el gremio de trabajadores de la seguridad y los empresarios formales del sector.

Están las empresas que son muy profesionales, perfeccionan a su personal y lo entrenan. En esos casos, los guardias saben técnicas de defensa personal, las compañías utilizan tecnología y cuentan con medios para enfrentar a la delincuencia que cada vez pone más inteligencia para concretar los robos. Pero, por otro lado con la demanda en ascenso, también surgieron empresas de dudosa reputación que se mueven en un mercado informal. Su personal no está capacitado para casos de tensión, muchos son jubilados que toman el trabajo como una changa para sobrevivir y en líneas generales no están preparados ni física ni síquicamente, dijeron a El Observador voceros de empresas privadas.

El sueldo nominal que se ofrece son $ 15.485 para los que cumplan la tarea sin portar un arma. Los que hagan algún curso de tiro, recibirán mil pesos más. La preparación que reciben no parece mucha y se mide en horas. Los cursos de capacitación son de 20 horas para los que estén desarmados y 28 horas para los que portarán un arma. En total hay 27 escuelas de seguridad.

Los empresarios reconocen que el negocio fue cambiando. Anibal Briozzo, de la compañía Mercurio que se especializa en tecnología, explicó a El Observador que al principio la seguridad que se ofrecía era electrónica. Luego se pasó a una seguridad física, básicamente para tareas de portería donde se contrataba a policías y militares retirados que conocían su profesión.

Actualmente, dijo Briozzo, los guardias no están capacitados y no conocen el oficio.
Desde el gremio de los trabajadores de seguridad se reclama ser capacitados y se entiende que es mejor que los guardias estén sin armas, pero con elementos de protección personal como los chalecos antibalas. Los clientes no piensan igual y cada vez más piden que los guardias estén armados.

Fernando Roig, director de la empresa Roig Seguridad, dijo a El Observador que conseguir personal capacitado“es un desafío”. Señaló que en proporción, si vienen 20 personas por un aviso de trabajo, “con suerte” dos tienen condiciones para ser buenos guardias. Las empresas enfrentan problemas con el personal por la falta de hábitos de trabajo que tienen, porque son faltadores, llegan tarde, incumplen el horario y están hasta los que ni avisan que van a faltar lo que ocasiona más gastos.

Roig dijo a El Observador que el nuevo personal “renuncia a una empresa o es despedido y al otro día se le ve con el uniforme de otra compañía y eso es porque hay mucha demanda de empleo”.

Asesinado

La muerte el fin de semana de un guardia de una empresa privada en un supermercado de Pueblo Victoria –que estaba bastante expuesto sin chaleco antibalas ni un revolver– puso nuevamente sobre el tapete las condiciones en que desempeñan sus tareas. Adolfo Cor Rendo, trabajaba para la compañía Best Security Uruguay, tenía 38 años, cuando el sábado a la noche llegaron dos delincuentes al super Express 6 de la calle Conciliación. Uno disparó y lo hirió de muerte. Un policía repelió el ataque, algunos dicen que el uniformado disparó primero, y un delincuente de 17 años cayó muerto.

La preocupación de la Unión Nacional de Trabajadores de la Seguridad (Unatrese) se expresó de inmediato. De esa empresa, el gremio no tiene registro y denunció que hay mucha informalidad en el sector que lleva a los empleados a trabajar desamparados. Según el gremio, Best Security está inhabilitada y no aporta al Banco de Previsión Social. Tanto a nivel empersarial como gremial se reconoce que hay empresas “fantasmas” que operan escapando a los controles de la Renaemse

Dirigentes del gremio criticaron a las empresas que, aunque no estén obligadas, no se esfuerzan por comprar chalecos de seguridad. Un chaleco cuesta entre US$ 500 y US$ 700 y tienen una vida útil que ronda los cinco años.
La normativa obliga a las empresas de seguridad a brindar ese elemento de protección a los que cubren tareas en bancos o financieras y no en lugares como supermercados.

Desde el gremio se reiteró ayer el reclamo sostenido en los últimos dos años, de extender ese decreto y que el chaleco antibala sea de uso obligatorio para todos los guardias.

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