ver más

Vestigios de sangre fueron encontrados en una de las cortinas del apartamento donde estaba la niña británica Madeleine McCaan, lo que refuerza la tesis de que se trató de un homicidio o murió allí, víctima de un accidente fatal.

Con anterioridad, la prensa lusa sólo había dado cuenta de que se habían encontrado huellas de sangre en una de las paredes del citado apartamento.

En estos momentos, las investigaciones están pendientes de que lleguen de un laboratorio británico los resultados de los exámenes de esos vestigios de sangre.

Uno de los amigos del matrimonio McCaan, Russel O'Brien, estuvo al principio de la cena, pero poco después se ausentó y sólo regresó cuando ya estaban a punto de terminar.

Fue el retrato robot elaborado por la descripción de Tanner una de las pistas que fue seguida por la policía durante el tiempo en que se consideró, como más probable, la hipótesis del secuestro de Madeleine.

Este hecho sólo fue conocido por la Policía Judicial lusa porque el dueño del restaurante llamó, para preguntarles si no les interesaba revisar el vídeo recogido por las cámaras de seguridad de su establecimiento.

El diario luso comenta que las declaraciones de los amigos de los padres de Madeleine, varios matrimonios que se encontraban juntos de vacaciones, están plagadas de "contradicciones y omisiones".

"Todas las evidencias apuntan a que la niña murió en el apartamento y es difícil creer que se trate de secuestrar a un cadáver", según Flores.

"Quien solo o acompañado esconde indicios es porque trata de ocultar un crimen", concluye el análisis.

(EFE)

Seguí leyendo