Policía Científica reunió pruebas que acorralaron al homicida
Las pericias propiciaron la confesión del asesino. Vea video que muestra el trabajo de los investigadores
Después de violar y matar a Yamila Rodríguez, su cuñado estuvo sentado a la sombra de los pinos, junto al resto de la familia, afuera de la seccional policial de San Rafael mientras esperaban noticias sobre el avance de la investigación. La Policía sabía que debía orientar la investigación hacia el núcleo familiar, pero tenía un obstáculo: el reloj. El Código del Proceso Penal indica que un indagado puede permanecer 48 horas privado de libertad, pero que una vez que este plazo vence, el juez debe resolver si lo procesa o lo libera. Para detener a un sospechoso, la Policía necesita pruebas o, al menos, la certeza de que las pruebas esperadas llegarán en menos de 48 horas.
El problema surge cuando una muestra no reúne la suficiente cantidad de información para identificar el ADN. Los restos óseos concentran mayor información genética que muestras de sangre en descomposición, por ejemplo. En el caso de Yamila, las muestras fueron extraídas cuando encontraron el cuerpo, seis días después del crimen. Ante la negativa del indagado de confesar en sede judicial lo que había admitido ante la Policía, el informe de Policía Científica se convirtió en prueba fundamental. En la noche del jueves, los técnicos seguían trabajando para cotejar los ADN, pero no sabían si iban a tener un informe concluyente antes de la hora 9 del viernes, cuando vencía el plazo de detención del indagado. Las pericias, que confirmaron que el semen encontrado pertenecía al detenido, llegaron después del procesamiento. Acorralado por la certeza de que se conocerían los hechos, el criminal confesó en la medianoche del jueves.
PROCESO
Recepción de indicios biológicos
El Laboratorio de Biología Genética de Policía Científica recibe de parte de médicos forenses muestras de sangre, de células epiteliales, cabellos, semen (elemento fundamental para aclarar casos de violación), y también ropa, armas o elementos de donde puedan extraerse tejidos que contengan ADN del implicado o la víctima. Tanto las muestras como los hisopos llegan en bolsas herméticas.
Selección y extracción de tejidos
Luego de abrir y seleccionar qué indicios serán analizados y con qué prioridad se estudiarán, los técnicos extraen de las muestras los tejidos biológicos que serán analizados. En el Área de Extracción, la segunda etapa del proceso, se realiza un registro fotográfico y se elabora en una computadora un archivo o borrador de cada caso. En esta etapa se pueden realizar tests rápidos, con dispositivos similares a los tests de embarazos, para identificar si una muestra de sangre es humana o animal.
Extracción del ADN
Después que se obtiene el tejido “en crudo”, como le llaman los técnicos, comienza la tercera etapa, de extracción de ADN. La diferenciación genética de ADN es mínima entre un individuo y otro. Los procesadores permiten aumentar la visualización de las áreas de ADN que presentan gran variabilidad entre un individuo y otro. Luego, un cuantificador mide qué rango de concentración de ADN contiene la muestra aumentada.
Comparación de ADN
Los secuenciadores genéticos traducen la muestra de ADN en electroferogramas, que son gráficas que describen la genética del individuo. La gráficas muestran picos que describen el ADN, lo que permite comparar una muestra genética con otra, o sea, comparar un ADN con otro para verificar si las muestras de semen y sangre pertenecen a la misma persona, y cotejarlo con el de sus padres.