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En el Ministerio del Interior tienen la certeza que hay policías que llevan consigo armas no declaradas para maquillar las escenas en caso de cometer errores durante los operativos. Por eso, junto con la Dirección Nacional de Policía realizan inspecciones sorpresas a agentes y patrulleros para detectar si portan armas antirreglamentarias, según dijo ayer el director nacional de Policía, Julio Guarteche. La disposición fue revelada durante una conferencia de prensa convocada en la sede del ministerio para dar información sobre el caso Sergio Lemos, un joven de 19 años que vivía en el barrio Santa Catalina y fue asesinado por un policía el 24 de octubre.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, afirmó que pretende “combatir” una “práctica que se extiende desde hace tanto tiempo”. “Lo que buscamos con todo esto es desalentar finalmente y enterrar esta práctica que no es de todos”, agregó Guarteche.

Sobre el caso Lemos, el ministro informó que presentó una denuncia penal con información para probar que fueron los efectivos policiales quienes “plantaron” el arma al asesinado.

El Ministerio del Interior, además, separó del cargo a siete policías involucrados en el operativo, uno de ellos con cargo de oficial. En total, fueron sumariados cinco efectivos de la Guardia Republicana y dos de la zona cuatro de Policía.

La denuncia
Si bien el policía que mató a Lemos fue procesado por homicidio, en el auto de procesamiento la jueza, María Elena Maynard, no mencionó que el arma haya sido agregada a la escena. Incluso luego hizo declaraciones de que no tenía pruebas de eso.

Bonomi había divulgado esa versión antes del fallo y ayer la ratificó. Señaló que hubo tres investigaciones internas donde fueron combinadas las comunicaciones entre policías, mediante el sistema de radio, y la localización georeferencial de patrulleros, que presentan indicios suficientes sobre el cambio de la escena.

“Sergio Lemos no participó del asalto. No le tiro al policía. No tenía arma. No nos quedan dudas que el arma fue agregada”, dijo Bonomi. Guarteche señaló que durante el operativo “hubo una serie de indicios y de elementos totalmente extraños a lo que es un procedimiento normal”.

La muerte de Lemos ocurrió tras un robo a un almacén en Santa Catalina. Tras la denuncia, cuando la Policía ya había visto los videos de las cámaras de seguridad, el oficial recibió por radio el aviso de que uno de los ladrones viajaba en su dirección y que debía pararlo.

Cuando Lemos apareció por la calle Víctor Hugo, recibió tres advertencias de “alto”. Ante ninguna de las tres se detuvo y dobló por 24 de Octubre. El policía apretó el gatillo ante la mirada de los vecinos y el joven cayó.

El director nacional de Policía narró que a las 22.08 horas “no encontrándose en el lugar del hecho, se efectúa la primera comunicación que hace referencia a haber encontrado un arma”, según evidenció el sistema GPS.

“Ok. Se efectuó rastrillaje, se encontró un arma. Se encontró un arma, centro, para su conocimiento”, dijo el policía al informar por radio.

“No se estaba en el lugar del hecho, no se le dio cuenta al oficial de control que estaba a cargo del procedimiento y se realiza una comunicación individual, no una comunicación general, que le hubiera permitido al oficial que estaba a cargo enterarse de que había aparecido un arma”, agregó el jerarca, quien señaló que hubo una ruptura del Código de Procedimiento Policial. Advirtió que eso impidió el análisis de Policía Técnica.

Al instante, el móvil 263 realizó otra comunicación por canal particular sobre el tema, sin permitir que se entere el oficial. A las 22.09 fue comunicado que el arma tenía tres proyectiles y que “aparentemente” estaba embarrada”.

“Cuando se produce un procedimiento normal inmediatamente los policías tratan de ubicar el arma, cuidan la escena del hecho e inmediantamente procuran que la Policía Técnica concurra al lugar y dan cuenta a los superiores que están a cargo. Es todo lo que no se hizo en esta circunstancia”, culminó Guarteche.

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