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La Policía ya lleva registrados siete casos de secuestros exprés y actualmente, junto al creciente índice de rapiñas, este delito se ha convertido en la principal preocupación en materia de seguridad del gobierno.

Fuentes ministeriales dijeron que es muy difícil para la Policía adoptar políticas preventivas y que lo que se está tratando de hacer es desarticular los grupos que cometieron este delito, que a los efectos judiciales se trata de una “rapiña con privación de libertad”, pero que se conoce popularmente como secuestro exprés. La Policía reconoce que, a diferencia de una rapiña tradicional, este delito tiene un alto impacto sobre la víctima y su entorno porque implica mayores riesgos para su integridad física.

El jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira, ya había advertido sobre la consolidación del secuestro exprés como modalidad delictiva. Las fuentes oficiales dijeron que una de las razones que los lleva a pensar que este delito se ha instalado en el país es la misma a la que le atribuyen el alto índice de rapiñas, que va creciendo cada año: el 40% son protagonizadas por menores de edad.

La reincidencia de los menores en la rapiña es, a juicio de la Policía, la principal causa de su aumento, y ahora la situación va por el mismo camino.

“Ya estamos detectando la presencia de jóvenes en estos delitos, integrando banditas, incluso con escasa preparación para el delito”, aseguró un oficial.

Para la Policía es muy difícil también hacer recomendaciones para que la gente adopte medidas de seguridad. “Podemos decirle cosas obvias como que no transite por lugares solitarios, y otras quizás menos obvias como prestar atención cuando van a entrar a su casa o salen de algún lugar, porque estos delitos, si bien no requieren de una gran inteligencia previa, sí necesitan que los delincuentes sepan que cuentan con un mínimo de seguridad para dar el golpe”, dijo el oficial.

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