ver más

Son duros jefes policiales, pero eso no les quita la posibilidad de ser sensibles a la literatura, dice a Efe el escritor Juan Hernández Luna, responsable del programa "Letras en Guardia", que desde junio pasado se aplica entre 500 mandos por un acuerdo entre las secretarías de Seguridad Pública y la de Cultura capitalinas.

Esa una tarea quijotesca en un país donde los lectores son escasos, pues según diversas estadísticas los mexicanos leen en promedio tres libros al año.

Pillado Pacheco capta la atención de su público al dramatizar la lectura de un cuento que narra la historia de un hombre rudo y justiciero que deja a un lado a su amada por salvar a las víctimas de un asalto.

Los monitores echan mano de un antología de nueve cuentos reunida por Hernández Luna, quien buscó que los textos de escritores clásicos y contemporáneos tuvieran en común el tema de la justicia.

Los jefes acuden durante una semana a estas sesiones de dos horas diarias de literatura, pero también reciben instrucción sobre armas, manejo de crisis y asuntos legales.

Maeshiro López les pide que motiven a sus familiares a acercarse a los libros para quitar el concepto de que la literatura "es de güeva" (flojera).

Los policías de "Neza" se entusiasmaron tanto que escribieron su propio libro, donde hay historias reales que envidiaría un escritor de novela negra.

"Un policía leído será una mejor persona. Eso me queda claro", dice Hernández Luna, quien afirma que la corporación ya no recluta a gente que no tenga por lo menos educación media.

Dice que estos cursos le aligeran el fuerte estrés a que se ve sometido todos los días por enfrentar los diversos problemas que hay en esta ciudad, donde se cometen cuatro crímenes al día.

(EFE)

Seguí leyendo