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Estudió para contador “por descarte”. Trabajó en PwC durante 15 años donde hizo carrera. En 2006 Securitas compró las empresas Aseco y Proguard, y ese fue su primer contacto con la compañía, ya que ofició como auditor en la operación. En 2008 la empresa volvió a contratar a PwC para auditar la compra de Sats y Servicios de Seguridad y al terminar el trabajo le ofrecieron formar parte de Securitas. A pesar de que a esas alturas ya tenía un puesto de director en la consultora, decidió asumir el riesgo y cambiar de trabajo ya que sentía había tocado su techo en la misma. Sus inicios en Securitas fueron como consultor, luego controller y desde mayo de 2011 se desempeña como gerente general de la empresa. Desde su oficina, donde ya casi no realiza tareas contables, su mayor enseñanza,según contó Sagasti, fue “dejar de decir lo que hay que hacer, para ir y hacerlo”.

¿Cuál es el perfil que buscan a la hora de contratar a un guardia de seguridad?
Buscamos actitud. Los tres valores de Securitas que se asocian al perfil son integridad, eficacia y servicio. El guardia debe decir siempre la verdad, debe ser eficaz en su tarea y para eso tiene que tener una actitud vigilante y de servicio. Debe comprender que prestamos un servicio importante cuyo objetivo es que la gente se sienta segura. Porque la seguridad termina siendo una sensación.

¿Cuál es la condición para que un guardia esté armado?
Hay un decreto que obliga a que en las instituciones financieras el guardia tenga porte de armas. Tenemos una plantilla de 3.000 guardias de los que 500 están armados. Previamente se les da una capacitación teórica y práctica. Hay quienes manifiestan que no quieren estar armados y se los respeta. Se les asigna un puesto donde no porten armas.

¿En qué situación está autorizado un guardia para disparar?
La instrucción es actuar en caso de que sea necesario. Tuvimos el tiroteo en la sucursal de El Correo pero también habíamos tenido uno en el Shopping Costa Urbana hace un tiempo y en esos casos tienen que actuar no proactivamente pero sí reactivamente. Esto implica que al ver entrar a un delincuente no hay que empezar a los balazos porque eso puede implicar el desarrollo de una situación violenta. Pero si la persona viene en una posición de atacar el guardia tiene que poder reaccionar, y a veces eso es difícil de medir. Cuando es su vida o la vida del ladrón hay que reaccionar. El guardia tiene que estar seguro de hacer el movimiento y ser rápido al sacar el arma porque sino lo matan.

¿Existe alta rotación en el sector?
Antes teníamos una rotación del 100% y logramos bajarla al 50% porque trabajamos en dignificar la tarea del guardia. Disminuyó porque tratamos a la gente como gente. Antes el guardia era carne con ojos, se pensaba que estaba arreglado con los chorros y un montón de cosas más que no eran verdad. En cinco años hubo solamente cinco casos dudosos de vinculación del guardia de seguridad con robos.

¿La inseguridad ha aumentado la solicitud de guardias?
Venimos creciendo a una tasa pareja pero la balacera en El Correo no fue la primera que hubo; lo que pasa es que el uruguayo tiene poca memoria. Antes se robaba pero no se mataba a sangre fría como pasa ahora. Para el negocio de Securitas fue un beneficio pero para el país no. Yo como uruguayo no me puedo alegrar de que esto siga. Además el guardia es preventivo, disuade al igual que la alarma y la cámara.

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