Por Asdrúbal Pereira
Por Asdrúbal Pereira
Los artículos de Adolfo Garcé son siempre de interés, por sus fundamentos y objetividad. Por ello no dudo que su artículo del pasado miércoles para enfrentar la emergencia sanitaria intente ser un aporte constructivo para este momento del país. Pero, francamente, me parece muy desacertado.
El acuerdo que plantea para buscar un acercamiento entre el gobierno y el Frente Amplio (FA) más una diversidad de organizaciones sociales de discutible representatividad, ignora una realidad que lo hace inviable desde el inicio.
El gobierno ha definido una serie de medidas para enfrentar la emergencia, que podrán ser complementadas por otras de acuerdo a la evolución de los acontecimientos. Se podrá o no estar de acuerdo con ellas, pero ya fueron anunciadas y ratificadas.
Por su parte, si bien el FA llama a un acuerdo nacional, el primer punto de su propuesta es un pedido de suspensión del aumento de las tarifas públicas dispuesto. Dejemos de lado el dato político que fue un aumento que debió haber dispuesto el FA antes de dejar el gobierno. Pero más importante que ello, el presidente Lacalle Pou acaba de dar sus razones, a mi juicio correctas, por las que no considera acertado dar marcha atrás en esa decisión. Primer obstáculo de consideración para un inicio de las conversaciones.
En segundo lugar, destacadas personalidades del FA, entre ellas el expresidente Vázquez, están reclamando una cuarentena absoluta, que el gobierno ya ha rechazado como una opción realista. Segundo obstáculo para un acuerdo.
Entonces, ¿por dónde podría discurrir el diálogo ente ambas partes, de entrada en desacuerdo sobre las dos medidas más importantes dispuestas hasta ahora por este gobierno? Y ni que hablar si en la mesa está, como se supone, el PIT-CNT, de regreso de su atareado caceroleo de la víspera.
El funcionamiento de nuestro sistema democrático necesita una oposición activa, con las propuestas que entienda del caso. Al fin de esta pesadilla, ya será el tiempo de una evaluación política con fundamentos de todo lo actuado en estos tiempos y de sus resultados.
Por estas razones, no me parece adecuado que en este marco, un formador de opinión del prestigio de Garcé inste al gobierno a un acuerdo que la oposición ya ha vuelto inviable.