ver más

La jornada Pasturas 2014, organizada en San José por la empresa PGG Wrightson Seeds y el Grupo Agua y Leche, permitió apreciar resultados muy interesantes logrados por tamberos familiares que priorizan el uso de pasturas en la alimentación de sus rodeos: 71% en promedio.

La actividad del viernes 24, denominada “Propuestas para una lechería pastoril intensiva y competitiva”, se inició en la mañana con un ciclo de conferencias de expertos locales y del exterior, cuya conclusión estuvo a cargo de Tabaré Aguerre, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, quien valoró el potencial del sector. Tras el almuerzo se visitaron potreros con diversas mezclas de gramíneas en los establecimientos Nueva Era, de Eduardo Viera; Campo Chico, de Ruben Montelongo; y El Desafío, de Marcos Algorta. Finalmente, se presentaron los resultados económicos de los integrantes del citado grupo.

La superficie promedio en el mismo es 50 has vaca masa (VM), ordeñan dos vacas/ha, con un promedio de 11.343 litros/ha y 840 kilos de sólidos/ha VM y un márgen de alimentación ha/VM/ año de U$S 3.655.

Utilizando pasturas como principal componente de la dieta se permite, por ejemplo, que en un predio de 29 has VM haya ingresos netos mensuales de más de US$ 4.000. Uno de los productores graficó que el único rato en el que la vaca no come pasto es cuando está en la sala de ordeñe; durante las 22 horas restantes come pasto.

El corazón del sistema: el suelo

Elena Patron, asesora técnica del Grupo Agua y Leche, durante la recorrida por el campo dijo que “el grupo entendió de entrada que el corazón del sistema es el suelo, es el que genera el alimento genuino –porque lo genera con el sol– y barato”, destacando como aspecto relevante que ese suelo “debe tener los nutrientes adecuados para generar los hidratos de carbono y proteínas necesarios que se transformen en producto animal en forma adecuada”.

Añadió que “el problema es que muchas veces nos confundimos y pensamos que la fertilización es cara, y es todo lo contrario. En muchas oportunidades se gastan vintenes en fertilizar y millones en comprar raciones y silos; cuando no fertilizamos bien una pastura producimos alrededor de seis o siete mil kilos de materia seca por ha y ese kilo de materia seca vale U$S 0,08 a 0,10 centavos. Además, esa pastura tiene una proteína baja, y poca energía, la vaca no la consume con gusto y no se transforma en producto animal en forma apropiada, por lo que debemos recurrir a alimentos más costosos (concentrados que valen cinco a ocho veces más por unidad de producto) para levantar la producción individual”.

“Si ponemos más fertilizante incrementamos la cantidad de kilos de materia seca producida (más de 15 ton/ha), aumentamos la proteína y la energía y si bien gastamos más por ha –pasamos de US$ 450 a US$ 700– producimos el doble de kilos de materia seca, con mayor contenido de proteína y energía, y el consumo de la vaca aumenta (por encima del 80%) y entramos en un círculo virtuoso: cuanto más fertilizamos más producimos, el alimento es más nutritivo, es mayor la utilización por parte del animal, tengo más vacas/ha y el alimento es más barato (menor a US$ 0,05) por unidad producida. A su vez, si pusimos el agua en la parcela, aumentamos la materia orgánica del suelo, lo que se traduce que en el próximo año puedo bajar el nivel de fertilizantes y producir más pastura/ha, más vacas y más leche barata. Es como expresó Osvaldo Morales: una vez que empezamos a cuidar el suelo, seguimos aumentando el pasto, las vacas y más leche y en realidad no sabemos cual es el techo”, explicó.

Por qué pasto y solo pasto

Patrón explicó que si bien en el sistema se utilizan reservas (uno a dos kilos de materia seca de fardo o silopack por día y por vaca) y un promedio de dos o tres kilos de concentrado energético por vaca en ordeñe y por día), en promedio el grupo alimenta sus vacas con más el 70% de pastura cosechada por la vaca. Los momentos más críticos son cuando llueve mucho. Si no hay pasturas de más de dos años (en base a festucas) se debe restringir la entrada a los pastoreos y ahí la reserva juega su papel, para no mermar la producción (reserva que se realiza con los sobrantes de primavera).

“Las vacas secas son la gran herramienta –una rotativa viviente y barata– que tenemos en el sistema para lograr altas utilizaciones de pastura, mayores al 80%, sobre todo en las festucas; me aseguran que en el próximo pastoreo tendrán una calidad similar a un raigrás, y además nuestras vacas secas no están encerradas comiendo silos y afrechillos (muy nutritivos, pero muy costosos), sino que comen el pasto que deja el rodeo en ordeñe. Y una vez más, si no tengo agua en la parcela y un buen diseño de pastoreo, esto no lo puedo hacer”, puntualizó.

Dijo, además, que “si bien los silos y granos son muy ricos y tienen una concentración energética más alta que la pastura, y me permitirían aumentar el consumo de nutrientes y aumentar a más de 25 litros/vaca/día, el rumiante está en la cadena biológica para transformar la celulosa en proteína animal y cuando insistimos darle alimentos para los que no está biológicamente programado, como el almidón (le damos ocho kilos de maíz y dos kilos de expeller de soja por ejemeplo), porque la cuenta da, también le vamos a tener que dar alguna pequeña medida correctiva del PH del rumen para que no se enferme. Con esa dieta la vaca produce siete o 10 litros más por día que sólo con pasturas, pero no le deja más dinero al productor que consume más del 70% de pasto y produce 16 litros promedio. Esta dieta más concentrada y nutritiva vale US$ 4 a US$ 6/vaca/día y la pastoril no supera los US$ 1,60”.

Remarcó que lo importante no es la cantidad de leche que da cada vaca, “lo determinante en el bolsillo del productor es la cantidad de pastura de alta calidad que somos capaces de producir y de consumir por ha, lo que determina la leche a producir por ha, o sea cuántas vacas puede soportar ese suelo. El promedio del grupo es de dos vacas en ordeñe promedio (hayproductores con 2,5) y apuestan a seguir aumentando”.

Patrón concluyó, luego, que “la intensificación bien entendida es aumentar la producción disminuyendo los costos por unidad de recurso. Y la unidad de producción no es la vaca, es la hectárea, por la sencilla razón de que una ha vale la mismo que 12 vacas; si me enfoco en la vaca me desenfoco de la ha, se me disparan las cuentas y no queda dinero en el bolsillo de los productores”.

El Grupo Agua y Leche

El Grupo Agua y Leche está conformado por seis productores, cuyos predios están en San José, desde el km 35 de la ruta 1 hasta el km 61. Uno de ellos, Eduardo Viera, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche, fue uno de los anfitriones, en su establecimiento “Nueva Era”.

Allí destacó que el inicio del grupo ocurrió poco antes de la complicada crisis de clima y precios que el sector lechero soportó a fines de 2008 e inicios de 2009, “cuando se descubrió por decirlo de algún modo a la ingeniera agrónoma Elena Patron, que fue la persona que nos ha asesorado en el tema del suelo, que era un tema que se veía entonces como una limitante. Ella ha sido el alma mater, con sus conocimientos ha permitido que este grupo exista y que nosotros produzcamos hoy de la manera que producimos”.

Recordó que “yo estaba hasta el año pasado prácticamente perdiendo el campo, donde estaba ordeñando era arrendado a terceros (remitiendo en 44 has 2.000 litros/día) y si no hubiera tenido esta fracción adjudicada por Colonización a partir de mayo del año pasado hoy ya no sería tambero”.

El gramillal quedó atrás

Viera dijo que en lo que era “un gramillal” se arrancaron todos los alambrados, para implementar un sistema sencillo y pastoril, con un segundo paso clave que fue proceder a una adecuada fertilización de los campos para disponer de los niveles adecuados de nutrientes en el suelo, aplicando inicialmente y a rajatabla en todo el campo 600 kilos de superfosfato por ha (los niveles de fósforo eran de 4 a 5 ppm). Se sembró maíz RR para ir limpiando el campo, en algunos lugares se sembró festuca (algunas se perdieron) y en otros raigrás, se soportó primero falta de agua y luego un exceso hídrico, pese a lo cual mediante diversos manejos se pudieron ver allí muy buenas pasturas, en el marco de rotaciones agrícolas diseñadas de acuerdo a necesidades y usos, más un rodeo de 105 vacas en un estado también destacado, produciendo 20 litros por vaca y por día. Se instaló el agua en la parcela, se sembró las primera cortina de árboles para dar confort a los animales y se construyó una sala de ordeñe nueva de 10 órganos.

La idea es llegar a ordeñar el año próximo 160 vacas por día en las 80 has VM del predio. Y una vez instalado el riego se podrá subir a 200 o 240 vacas en ordeñe por día.

La comida más barata

Consultado Viera por el aporte de los expositores, dijo que “el nivel fue muy destacado, quedó claro la importancia que tiene producir a pasto, que es la comida más barata, la importancia de cuidar el suelo y la importancia que tiene para nosotros los productores que PGG Wrightson Seeds haya hecho este convenio con el Grupo Agua y Leche para estudiar y analizar el sistema pastoril aplicado, y que instituciones como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Instituto Nacional de la Leche (Inale) y Conaprole se preocupen por la investigación; lo bueno es que INIA se ha involucrado y comprometido con nuestro sistema, se están haciendo análisis de pasturas, y se van a medir las fortalezas y debilidades del mismo”.

De esa forma, dijo, “no solo vamos a corregir los errores que estemos cometiendo, sino que vamos a poder seguir avanzando, no solo nosotros los integrantes del Grupo Agua y Leche, sino todos los productores lecheros del país a quienes les interese emprender este camino”.

“Realmente nos alegramos de poder contar con el interés y el apoyo de la institucionalidad”, concluyó Viera.

Seguí leyendo