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El nuevo equipo económico del gobierno brasileño, liderado por Joaquim Levy, podría asumir sus funciones la próxima semana una vez que se tranquilicen las aguas tras la batalla que enfrentó la presidenta Dilma Rousseff para relajar las metas de presupuesto de este año.

En una acalorada sesión de 17 horas, el Congreso aprobó una legislación que libera al gobierno de Rousseff de cumplir con su esquiva meta de ahorro fiscal, pero no tuvo el quórum necesario en la madrugada del jueves para decidir sobre una enmienda final que será puesta a votación el martes.

Una fuerte oposición al proyecto por parte de sus rivales y un tibio respaldo de sus aliados resaltaron los desafíos que enfrenta Rousseff.

La tardanza en la aprobación retrasó la toma de posesión de Levy, su nuevo ministro de Hacienda, debido a la necesidad de protegerlo de secuelas legales y políticas debido al no cumplimiento de los objetivos presupuestarios.
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