Prioridades cuando se mira el agro del futuro
El director de Opypa, Mario Mondelli, trazó un panorama
La construcción de la competitividad y los problemas de logística, con ejes transversales hacia adelante como la conservación de los recursos naturales y la inserción en cadenas globales de valor, así como también una reflexión más amplia en torno al modelo de desarrollo agropecuario figuran entre los desafíos para el mediano plazo que se plantea la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa).
La gestión de riesgos es a su vez un aspecto clave para promover inversiones y eso está referido a los seguros climáticos, donde hay una agenda a profundizar y también los mecanismos de protección de precios.
Otro eje a profundizar es la sanidad animal y vegetal –y la inocuidad con creciente importancia– así como la bioseguridad. Otro eje transversal es el control de los efectos ambientales de la intensificación productiva buscando una producción sostenible.
La investigación debe estar muy presente, puesto que en algunos desafíos que tiene el sector las evidencias científicas o avances de la academia no son lo suficientemente robustas como para basar las políticas en ellas.
Mondelli explicó que la política de suelos fue posible porque hubo un avance académico de muchos años que hoy ha fructificado. Se plantea entonces concebir la investigación y el desarrollo con la relevancia que tiene de que hay que invertir más. En segundo lugar, hacerlo con una visión de más largo plazo y tercero encarar los desafíos ambientales, sobre capacidades de adaptación, como es el caso de la producción ganadera y la vulnerabilidad climática.
Un segundo punto refiere a cómo se puede consolidar un modelo de desarrollo en clave de producción ambientalmente sostenible. Tiene que ver con políticas para promover la intensificación, vinculada al desarrollo de los mercados, incluyendo condiciones de acceso y de aranceles.
La cuenta del suelo, el clima y la producción
El director de Opypa, Mario Mondelli, resaltó un aspecto a futuro como es la información en términos de “cuentas ambientales. La cuenta del suelo y del agua, porque debemos tener estadísticas que nos permitan saber qué pasó con la cuenta de suelo. Este año crecimos, pero qué pasó con el stock de suelos. ¿Perdimos suelo o no? Y si perdimos, ¿cuánto vale en términos económicos?”.
Explicó que se deben complementar las estadísticas actuales con información que permita ver en forma más clara los flujos y los stocks en términos de capital natural. Ejemplificó con la biodiversidad y los análisis de servicios ecosistémicos. Se está promoviendo la conservación del bosque nativo, del cual Uruguay se enorgullece porque es el único país de América Latina que ha aumentado su área. Resaltó el servicio ecosistémico que brinda y explicó cómo se cuantifica su valor.
Mondelli dijo que además se debe considerar de qué forma se puede reducir la vulnerabilidad climática, sobre la cual el MGAP ya trabaja en clave de adaptación. Por lo tanto, para intensificar la producción es clave manejar estrategias que bajen la vulnerabilidad climática. La ganadería precisamente está más expuesta a ese fenómeno y es un obstáculo a levantar para promover su dinamismo y competitividad, la inversión y la innovación. El último eje que debería estar orientado a una agenda de mediano plazo y referido al fortalecimiento institucional, se plantea identificar metas productivas por cadena a 10 años y ver qué cambios tecnológicos, normativos y de políticas se pueden promover a nivel de inversión, de la investigación y de las cadenas productivas, dijo Mondelli.