¿Qué hay detrás del pedido de un precio de referencia?, ¿qué motiva proponer estudiar una iniciativa de este tipo?, ¿cómo abordamos la discusión?, ¿cómo acordamos integrar distintas perspectivas?
¿Qué hay detrás del pedido de un precio de referencia?, ¿qué motiva proponer estudiar una iniciativa de este tipo?, ¿cómo abordamos la discusión?, ¿cómo acordamos integrar distintas perspectivas?
El dilema del prisionero plantea que dos sospechosos son aislados en dos habitaciones separadas. Cada uno de ellos es interrogado para confesar un supuesto delito. Ambos saben que si permanecen firmes sin confesar tendrán una sentencia mínima. Sin embargo, si uno de ellos confiesa y el otro no lo hace, el primero sale en libertad y el segundo se gana la sentencia máxima. En cambio si ambos confiesan la pena es significativa aunque menor a la sentencia máxima.
El dilema es que cada quien conoce su conducta, pero no la del prisionero contiguo. Es así que los estímulos para confesar son altos, pues es la forma de asegurar la mínima condena posible independientemente de la decisión del otro.
Imaginemos que en lugar de dos prisioneros, en una de las habitaciones se encuentren los productores de ganado gordo pronto para faena y en la otra el conjunto de las empresas frigoríficas. Imaginemos que en lugar de una confesión estemos buscando determinar el precio del ganado gordo, que para unos incide en los ingresos y para otros en los costos. En ambos casos afecta directamente la rentabilidad y la posibilidad de generar ganancias.
Ahora bien, consideremos por un instante que ninguna de las partes conoce cabalmente la dinámica de toda la información; tendencias de los mercados, aranceles, precios minoristas, trabas no arancelarias, tipos de cambio, inflación, movimientos de la competencia y clima, entre otros. Acordemos rotular este terreno de lo incierto como la fuente de las expectativas, es decir, todo aquello cuyo comportamiento es capaz de afectar las ganancias futuras y sobre lo cual tratamos de inferir comportamientos a la hora de tomar decisiones.
Volvamos a nuestros prisioneros buscando determinar el precio del ganado gordo, cada quien en una habitación con información distinta y sus propias creencias de cómo se presentará el futuro.
Si me tocara en suerte estar en una de esas habitaciones, lo primero que trataría de hacer es contar con toda la información posible y una proyección acertada de las variables que realmente importan. Esto me garantizaría tomar mejores decisiones a la hora de pujar por el precio… ¿pero si en la otra habitación tuviesen más y mejor información? Debería encontrar otra manera de lograr una mejor posición.
Podría intentar incidir en la conformación de expectativas de quienes están en la otra habitación. Podría hacer hincapié en alguna amenaza o en alguna oportunidad, algo que lograra predisponer el ambiente para llegar a un precio propicio a mis intereses... ¿pero si en la otra habitación hacen lo mismo y al final las expectativas son sólo producto del mutuo intento de afectarlas?
Finalmente, en lugar de fijar la atención en la información y las expectativas, podría animarme a contribuir a determinar un precio capaz de maximizar las ganancias en el largo plazo. Esto es, identificar un precio que explote mi posición actual sabiendo que existe una alta dependencia con el éxito de la otra habitación… ¿pero si en la otra habitación consideran sólo las ganancias de corto plazo? Quizá lo único genuino que tenga para hacer sea ajustar mis intereses al corto plazo y pujar con todo lo que esté a mi alcance para conseguir el precio más conveniente. Después de todo, seguramente los de la otra habitación hagan lo mismo.
Al hablar de los precios de referencia y focalizar la discusión en la intervención del Estado, en los efectos sobre la eficiencia de la cadena y en cómo supuestamente operaría, sólo nos estamos deteniendo en lo superficial del problema. Si escuchamos atentamente nos daremos cuenta que muchos de quienes están en las habitaciones en realidad claman por derribar el muro que los divide, esperando maximizar ganancias de largo plazo y cambiar viejas conductas de prisioneros.