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Ante el elevado gasto público y una inflación persistentemente alta, lejos de los rangos del gobierno, los economistas de CPA Ferrere, Gabriel Oddone, Alfonso Capurro y Santiago Rego, señalaron ayer que el próximo gobierno deberá corregir el rumbo fiscal para estabilizar las cuentas públicas y los datos macroeconómicos.

En su exposición, Capurro dijo que esta necesidad de una correción fiscal no significa un ajuste como los que se realizaron a inicios de la década de 2000, que “fueron muy fuertes”, o a principios de la década de 1990. Se trataría, consignó, de acomodar el rumbo fiscal.

“Si se crece a un 5% no habría problemas” en compensar el crecimiento del gasto público, señaló el economista de CPA Ferrere. Pero este no es el caso. Capurro indicó que al paso de los últimos años se ha incrementado el deterioro fiscal. Este gobierno heredó en 2010 un déficit fiscal del orden de 1% del PIB, mientras que para el cierre de este año se aguarda un desequilibrio del orden de 3% del PIB.

Capurro explicó que el 90% del deterioro fiscal se explica por factores primarios: por resultados de las empresas públicas y gestión del Estado central y el BPS. “Las empresas públicas han tenido peores resultados de lo esperado”, aseveró. Destacó las inversiones realizadas por las firmas públicas, como UTE y Antel en proyectos de energía eólica y en instalación de la fibra óptica, respectivamente. Pero sostuvo que las tarifas “se usaron como ancla inflacionaria”.

Durante el último período hubo un aumento del gasto público social y gastos de transferencias; existió un gasto mayor al programado y superior al crecimiento del PIB, dijo Capurro. “La herencia fiscal es peor a la tomada en 2010 y es peor de lo que preveía dejar como herencia al cierre de este gobierno”, comentó. A su vez, elogió el buen manejo de la deuda, lo que ha permitido reducir la vulnerabilidad fiscal “pese al deterioro de la caja”.

Por lo tanto, CPA Ferrere propone una corrección fiscal “al menos” de medio punto del PIB, siempre y cuando el país se mantenga “desacoplado” de la región con un crecimiento mayor a la media de los países –gracias a los grandes proyectos de inversión ejecutados– y de 1,5% en caso de converger al crecimiento regional, como puede suceder de no haber nuevos proyectos de envergadura en el corto plazo. Se necesitará un “esfuerzo fiscal mayor para que el ratio de la deuda pública sobre PIB se estabilice”, dijo Capurro.

Un ajuste de 0,5% del PIB implicaría una suba de impuestos o recorte del gasto cercana a US$ 280 millones, según las estimaciones actuales del PIB de El Observador. En tanto, una corrección de 1,5% representa cerca de US$ 830 millones.

Oddone, socio del estudio, manifestó que la corrección fiscal que se reclama al gobierno y la política económica apunta a “hacer sostenible la trayectoria del sector público”. Añadió que demorar estas acciones brindará mayor complejidad al manejo fiscal y, más allá de que no se está cercano a una crisis o a un escenario adverso, “no se puede postergar indefinidamente”. De cualquier modo, Oddone dijo que este año será difícil que se tomen medidas determinantes en un escenario electoral.

En el mismo sentido, se refirió al manejo de la inflación, que hoy se encuentra en 9,08% interanual, lejos del rango meta de entre 3% y 7%. “No hay margen de maniobra, es un año electoral y se seguirá maquillando con algún ajuste”, indicó Oddone. “Se postergarán las decisiones para luego de marzo de 2015”.

Capurro agregó, respecto a la inflación, que la desaceleración del salario real disminuyó las presiones inflacionarias, sin embargo la “indexación salarial” limita ese traslado a los precios. También mencionó que las medidas fiscales para moderar el alza del Índice de Precios al Consumo (IPC) en marzo y abril pondrán presión el año que viene y la “represión” de tarifas públicas y deterioro de la caja del sector público reducirán el margen de maniobra para combatir “los picos de precios con medidas fiscales”.

Tiempo de desaceleración
Oddone resaltó que es un hecho que la economía se está desacelerando y que esto consolida la idea que tenían al respecto desde hace un tiempo los analistas económicos. CPA Ferrere prevé un crecimiento de 2,4% para este año –por debajo del 3% previsto por el gobierno– y de 3,1% para 2015.

Por su parte, Rego afirmó que el cierre de 2013, en cuanto crecimiento, “fue extraordinario” y que por ese mismo motivo es que “no continuará” de esa manera. El primer trimestre de este año ya se presentó “en fase de desaceleración”, con una caída respecto al trimestre inmediato anterior, lo que ha reducido las expectativas de crecimiento. Para el segundo trimestre, “las proyecciones son de crecimiento nulo”, de 0%, aunque la estimación oficial, que utiliza otra metodología, es de una caída de 0,9%. Eso sugiere que el país “podría caer en recesión técnica”.

Agregó que hay indicios de reversión en las señales negativas del mercado laboral, a la vez que el consumo sigue impulsando la actividad. Un consumo que crece por encima del PIB, al igual que el salario, que se expande “más de lo esperado”. l

“Mejor situación en cuatro décadas”lll El ministro de Economía, Mario Bergara, salió a refutar las críticas que realizó el director de Ceres, Ernesto Talvi, en su tradicional disertación sobre coyuntura económica que realizó el pasado martes. El experto dijo que el desequilibrio fiscal era el mayor en un contexto de bonanza de los últimos 40 años. Bergara respondió: “Los planteos que refieren a que tenemos una situación complicada y una posición fiscal que es la peor en cuatro década, tanto los analistas internacionales, las calificadoras de riesgo como los organismos multilaterales, pero sobre todo los uruguayos, tienen claro que hoy tienen la mejor situación económica y financiera. Y el Estado uruguayo tiene la mejora posición económica y financiera de las últimas cuatro décadas”.
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