Qué bien te veo
Con personalidad, con autoridad y con fútbol, Peñarol le ganó 1 a 0 a Liga de Quito, quedó primero en el grupo 8 de la Copa Santander Libertadores y dio un gran paso hacia la clasificación a octavos de fina
Con otra gran demostración de fútbol, con la personalidad que hay que poner en los partidos de Copa Santander Libertadores y dejando el corazón en cada pelota, Peñarol se apuntó este miércoles de noche en el Estadio Centenario una victoria de valor superlativo ante Liga de Quito.
El triunfo por 1 a 0, que logró a través de un gol convertido por Luis Aguiar a los 57 minutos, dejó a Peñarol como líder en el grupo 8 del torneo y se acerca a la clasificación a octavos de final, aunque deberá revalidarlo en la visita a Quito la próxima semana y ante Independiente en Montevideo en la última fecha en el Centenario.
Peñarol marcó el ritmo del partido, desde que la pelota se puso a rodar. Por la velocidad de Urretaviscaya y Matías Mier por afuera, porque Antonio Pacheco tuvo otra noche de inspiración –como si la hora y media que miró el partido desde el banco ante Godoy Cruz hubiera causado un efecto positivo en el volante aurinegro– y manejó el fútbol con precisión y vértigo, entre los defensas ecuatorianos que veían pasar el balón sin poder tener el control del mismo.
Estaba a pedir de boca del hincha, salvo por un detalle: esta vez faltó Juan Manuel Olivera, que se perdió entre los zagueros, entonces la función no pudo ser completa. De todas formas, daba gusto ver el fútbol mirasol.
Tanto fútbol y el empuje que siempre otorgan los primeros minutos se apagaron al promediar el primer período y, pese a que el juego de los aurinegros había sido muy superior, Peñarol no había logrado la diferencia que había establecido con la pelota.
Liga se acomodó en el campo, encontró en Ambrossi la única salida de fútbol y llevó la pelota la cancha rival. Fue entonces cuando Peñarol encontró sus mejores ocasiones para marcar: a los 35 minutos Urretaviscaya se perdió un gol increíble mano a mano con el golero, un minuto después Pacheco remató apenas afuera un disparo que sacó desde 25 metros y en la hora el propio Pacheco se lo perdió, también, como antes Urreta, en forma increíble.
En el complemento, sin el fútbol del primer período pero con el control del juego, Peñarol encontró a través de Luis Aguiar un golazo que le permitió establecer el 1-0, que era mucho más que una victoria parcial. Era la diferencia que exigía el juego y que le dio a los aurinegros la tranquilidad que necesitaba para manejar el partido, porque a pesar de tener el mayor caudal de fútbol, a pesar de ser protagonista y dueño de las mejores acciones, no había podido establecer la diferencia porque los volantes que llegaron al arco rival no las marcaron y porque Juan Manuel Olivera se perdió entre los dos zagueros ecuatorianos, que le cerraron muy bien todos los espacios.
Así, con todo el repertorio de fútbol y personalidad, Peñarol se anotó una victoria de esas que valen mucho en la Libertadores, en la que el conjunto aurinegro tiene tanta historia y que los futbolistas la defendieron con uñas y dientes en un Estadio Centenario que lució colmado por 55 mil espectadores.