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Después de tres años de mantenerse lejos del alcohol y las drogas, el músico argentino Charly García ha dicho que ahora es un adicto a la vida y que espera nunca más estar del otro lado como estaba antes, ciego por una locura que si bien no desmiente tampoco la llega a reconocer del todo, porque así prefiere hacerlo, no respondiendo cara a cara ni telefónicamente las preguntas que El Observador quiso hacerle.

De hecho, el creador de Yendo de la cama al living, Filosofía barata y zapatos de goma e Influencia, entre otros trabajos discográficos, prefiere no hablar de algunas cosas de sus años de descontrol –vinculadas a su música– y directamente no contesta o si lo hace es fiel a su estilo irónico y provocador.

Hace poco dijo que ahora está “mirando la vida del lado bueno”. ¿Cómo se traduce eso a nivel musical? Dicho de otro modo, ¿cómo siente ahora su música, en el sentido que puede reflexionar sobre ella sin la ceguera de tiempos pasados?

Hola periodista de Uruguay. Respecto a mi obra siento lo mismo que veo sobre mí, que estamos más vivos que nunca. La ceguera corre por tu cuenta, uso lentes, pero veo perfecto.

Todos lo aman o aman su música. Todos dicen que es un genio o una estrella. Imagino que todo esto, ahora, ya no lo seduce tanto. Es decir, imagino que ahora ya no busca esos besos fáciles ni esos flashes permanentes en la puerta de su casa. En este sentido, ¿cuál es su mayor desafío hoy? ¿En qué cosas siente que necesita probarse a sí mismo? ¿En cantar, tocar, vivir?

Nunca busqué nada de lo que decís en forma consciente. Capaz por eso sucedió y sucede. Mi mayor desafío, supongo, es el mismo de todos: sentirme bien la mayor parte del tiempo, como viene sucediendo. En lo concreto: tener buenos ensayos con mi banda, componer, disfrutar los shows y los viajes, comprarme instrumentos y divertirme con mi pareja y amigos. Ya no necesito probarme a mí mismo. Estoy en paz.

En una entrevista reciente dijo que está buscando “un clic” en su carrera y que le gusta “el rol de director de orquesta”. Supongo que esto tiene que ver con la carga de que, todo lo que haga o componga, siempre va a ser comparado con lo que ya hizo, ¿no? ¿Cómo enfrenta esto y cuál es ese “clic que está buscando?

No tengo que enfrentar nada porque no lo vivo como una carga de nada. Siempre fui haciendo clics, dando un paso más.

Tiene que ver con mi nivel de exigencia frente a todo.

¿Esto tiene que ver con que siempre su trabajo fue catalogado según la banda en que estaba? Es decir, ¿ese “clic” que está buscando tiene que ver con algo de esto?

(Risas)… La próxima quiero tocar en el Solís…

Después de una etapa muy particular en su vida, luego de los excesos, ¿cuál es su mirada más sincera y cruel acerca de su obra?

¿Puedo cambiar cruel por amorosa?

¿Y con qué etapa de su vida sería más clemente hoy, al momento de mirarla desde otra perspectiva?

¿Se reunieron los Shakers?

Siempre en sus canciones, aunque a veces de forma sutil o solapada, habló de su vida. ¿Se vienen canciones que hablen de esta etapa por la que está pasando?

Siempre fui en presente. Todo nace, nació o se manifiesta en este preciso instante.

Durante muchos años se escondió detrás de tres palabras: Say No More. ¿Cuál sería la palabra o las palabras con las que se identifica ahora?

Uuuhh… Es una sorpresa, me la reservo para el escenario.

A propósito de Say No More, usted dijo por allí que esa fue “una etapa muy creativa”. ¿Siente nostalgia de esa etapa liberadora y creativa en la que estaba inmerso?

No siento nostalgia por nada o casi nada.

Si Dios o el destino le concedieran sólo un deseo, ¿qué le pediría?

Seguir recibiendo y dando amor. Esa es mi única droga de hoy.

LAS PREGUNTAS QUE CHARLY NO RESPONDIÓ

¿En qué momento tuvo más miedo de no poder frenar?

(Una pregunta relacionada a una declaración suya en la que había dicho: “Si seguía así me mataba”)

¿Está componiendo canciones que hablen de su proceso de recuperación o ese tema prefiere dejarlo en otro plano?

(Aunque a veces de forma sutil o solapada, García siempre habló de sí mismo en sus canciones y es lógico que también ahora hable de su vida).

Antes sus conciertos eran muy agresivos, pero ahora se lo ve más tranquilo, más relajado. ¿Hay algo en especial que ahora lo ayude a estar así?

A propósito de su recuperación, usted ha dicho que le sirvió de mucho la ayuda de Palito y de otros amigos, pero que en definitiva el que se ayudó fue usted, agregando que “el peligro es volver a la cocaína”. ¿Cómo hace para vencer la tentación?

¿Sueña con la cocaína?

¿Sigue sin poder dormir?

(Desde hace décadas, y más allá de su adicción a la cocaína, se sabe que el músico argentino sufría de insomnio).

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