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La sureña Mary Surratt tiene el triste record de haber sido la primera mujer ejecutada por el Estado en la historia de los Estados Unidos.

El motivo de su muerte en la horca fue la acusación de que había participado en la conspiración que en abril de 1865 culminó con la muerte del presidente Abraham Lincoln.

En este personaje real está centrada la última película de Robert Redford, titulada originalmente como The conspirator pero traducida la español como La conspiración.

Redford se basa en un guión escrito por James Solomon y Gregory Bernstein, que explora la naturaleza del crimen presidencial, pero sobre todo el desenlace posterior y la suerte que corrieron los que complotaron la muerte de Lincoln.

La primera acusada fue la propia Mary Surratt, dueña de un hotel en Washington donde se reunieron los conspiradores, entre ellos John Wilkes Booth —quien disparó el balazo que mató al presidente— los días anteriores al asesinato.

Ante la sorpresa y la reacción de la opinión pública frente al apresamiento de Surratt, un joven abogado y ex soldado, Frederick Aiken, se ofreció a defender a la acusada en el juicio subisiguiente.

A partir de allí, la película se transforma en un drama donde el defensor desconfía de su defendida, para luego involucrarse hasta el punto de creer en su versión de los hechos y hacer los mayores esfuerzos hasta los últimos instantes antes de que se cumpla un destino tan fuerte y trágico como el de Lincoln.

La apuesta de Redford para el casting se centró en una mezcla entre actores con experiencia y nuevos valores. El principal rol femenino lo encarna la actriz Robin Wright, ex esposa de Sean Penn, quien se destacó en el cine con la película Tiro de gracia, donde conoció a su futuro marido, de quien se divorciara en 2010.

El abogado Aiken estará interpretado por el escocés James McAvoy, que tuvo una recordada actuación en El último rey de Escocia como el médico de Idi Amin.

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