Reforzar la apuesta
Con filial en Uruguay desde 2003, Puente tiene operaciones en Argentina, Perú y Panamá. Su County Manager, Inés Tarigo conversó sobre la tendencia de la banca internacional y el perfil del cliente uruguayo
Si hay algo que tengo claro es que no quiero ser contadora”. Esa fue la frase que, casi como un mantra, se repitió Inés Tarigo durante varios años. Sin embargo, su primer contacto con la materia contabilidad en quinto año de liceo la hizo cambiar de opinión. Finalmente, se anotó en Ciencias Económicas. Mientras estudiaba trabajó en un estudio contable, y en 2003 –un año antes de recibirse– le surgió la posibilidad de ingresar a Puente. La empresa, una institución financiera que ya tiene 98 años de historia en Argentina, necesitaba alguien que montara la oficina de cero en Uruguay. Tarigo aceptó el desafío, y se encargó desde “las cafeteras hasta la ubicación de las plantas”. Country manager desde 2005, Tarigo lidera un ambicioso plan de expansión que pretende aumentar la cartera de sus clientes uruguayos en un 50% para 2014.
Puente se instaló en Uruguay en 2003, poscrisis económica. ¿Por qué?
Si hay algo que caracteriza a Puente es que siempre supo sobreponerse a las crisis, es una fortaleza de la compañía. En ese tipo situaciones es cuando los grandes jugadores flaquean y ahí entramos nosotros. En un primer momento trabajábamos con gente ya conocida de la empresa, más que nada clientes extranjeros. No atacamos el mercado uruguayo de lleno porque no era posible. La confianza de los clientes frente a las entidades financieras estaba temblando.
En estos últimos tres años empezamos a prestarle atención a consolidar la operación en Uruguay. Ya tenemos 10 años de historia, siempre limpios: jamás tuvimos problemas con ningún regulador ni cliente. Es por eso que estamos en el plan de atacar al cliente uruguayo. El 10% de nuestros clientes son uruguayos, pero queremos que en algún momento el 90% sean locales.
¿El cliente uruguayo es conservador?
Los mayores de 40 sí. Invierten mucho en bonos corporativos americanos porque es lo que les da más seguridad. Es raro que inviertan en acciones. Nosotros les explicamos que tienen que estar dispuestos a soportar el estrés o la inseguridad que genera que el precio de la acción esté fluctuando todo el tiempo. Los menores de 40 años sí son clientes que arriesgan más porque están acostumbrados