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La ganadería ha experimentado en la última década cambios notorios: cambió y mucho. La década se inicia con un escenario que mostraba incrementos de precios ganaderos a tasas de 15% anuales en dólares, lo que habilitó el desarrollo de estrategias empresariales muy dependientes de esta dinámica. Desde el 2011 a la fecha hemos tenido una estabilidad de precios ganaderos que han requerido revisar esta estrategia, ya no ganamos en la “cuenta patrimonial” por lo que los negocios se deben estructurar sobre la base de la productividad. Históricamente la tensión entre las diferentes fases de la cadena ha sido una constante, por lo que han abundado análisis sobre cómo transfieren los precios los diferentes eslabones de la cadena.

La coyuntura de precios reciente en el sector ganadero ha puesto nuevamente sobre el tapete controversia y preocupación en torno a la forma en que se trasladan los precios “hacia atrás” en la cadena. En este pequeño artículo analizaremos las relaciones de precios recientes para la ganadería.

La evolución de los precios ganaderos presenta asociaciones entre las diferentes categorías que se mantienen tendencialmente a lo largo del año y entre años. La evolución del valor de exportación tiene una alta relación con el valor de la hacienda que se le paga al productor.

Los precios responden a un encadenamiento natural, que se produce a partir de los precios de exportación, luego el precio del novillo gordo y, por último, el precio del ternero.

Partiendo del precio de exportación de casi US$ 4.000 por tonelada (US$ 3.979 tonelada marcaba INAC la última semana de mayo, valor muy influenciado por algún mercado en particular) y considerando las relaciones anteriormente mencionadas, el valor del novillo gordo debería aproximarse a US$ 1,96 por kilo, sin embargo, el precio del novillo de la última semana de mayo era de US$ 1,69 por kilo, un 14% inferior. Esto implica en un novillo de 480 kilos una diferencia de valor por cabeza de casi US$ 130. Sin dudas, este descalce de precios sea en gran parte lo que explique el aumento del “valor agregado industrial”, que es la cuota parte del valor total del novillo que captura la industria (integra el margen industrial, más los costos industriales) se ubica en US$ 400, siendo el valor más alto de toda la serie desde enero de 2007. Esto representa un 33% del valor total del novillo cuando hace un año correspondía al 20%.

Si baja el valor del novillo se complica el negocio de la invernada, y si la invernada es mal negocio, mal va a poder pagar uno de los principales insumos que es el ternero. Cuando vemos los precios de los terneros de hoy, con los registrados hace un año, hay 35 centavos de diferencia, lo que implica por cabeza US$ 65 menos que percibe el productor criador este año, frente al 2013. La cría capturaba del “valor del novillo tipo” el 29% hace un año y hoy lo hace con apenas 23%.

Por último, seguramente estamos en una situación de desequilibrio coyuntural de los precios y en el corto plazo exista un ajuste de estos, ya que si el 20% de captura de valor por parte de la industria, constituye un escenario en el que esta pierde dinero, no es menos compleja la situación para una cría que capture solo el 23% del valor.

(*Coordinador agrícola ganadero de la Federación Uruguaya de Grupos CREA)
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