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La ministra del Interior británica, Suella Braverman, presentó su dimisión al cargo mediante una carta pública en la que expresa su "preocupación" por la orientación del gobierno que lidera la primera ministra conservadora Liz Truss, que afronta una grave crisis de confianza a solo 45 días de haber asumido y cuando muchos legisladores del oficialismo promueven sus reemplazo.

Lis Truss ya designó en su reemplazo a Grant Shapps, antiguo ministro de Transportes durante el Gobierno del ex primer ministro Boris Johnson.

"Me preocupa la dirección de este gobierno. No solo hemos incumplido las principales promesas que se hicieron a nuestros votantes, sino que me preocupa seriamente el compromiso de este Gobierno con el cumplimiento de promesas claves, como la reducción del número total de inmigrantes y la detención de la inmigración ilegal", señala que texto de renuncia de Braverman.

La ahora exministra justificó su decisión en haber utilizado en forma indebida su correo electrónico personal para enviar un borrador de una declaración ministerial sobre migración que todavía no se había publicado, documento oficial dirigido a un colega del Parlamento para lograr el respaldo político de un grupo de legisladores del Partido Conservador.

Según argumentó Braverman, el envío constituye “una infracción técnica” de las normas. “Como saben, el documento era un proyecto de Declaración Ministerial Escrita sobre migración, que debía publicarse de forma inminente. Gran parte de la misma ya había sido informada a los diputados. Sin embargo, es correcto que me vaya", apuntó en la carta difundida mediante su cuenta de Twitter.

"Fingir que no hemos cometido errores, seguir adelante como si todo el mundo no viera que los hemos cometido y esperar que las cosas se arreglen por arte de magia no es una política seria. He cometido un error, acepto la responsabilidad y dimito", añadió la exfuncionaria, la segunda baja en el gabinete de Truss, tras el despido del ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, cara visible del frustrado plan económico que generó turbulencias financieras.

Tras la reacción de los mercados, que implicó una fuerte caída de la libra esterlina y obligó al Banco de Inglaterra (BoE) a realizar compras masivas de títulos públicos para evitar un disparada del costo de la deuda, Kwarteng fue reemplazado por el exministro de Salud, Jeremy Hunt, quien dio marcha atrás con el cuestionado paquete de medidas, anunció una suba de impuestos y recortes en el gasto público, generando todavía más en la población.

La renuncia, además, se hizo pública casi al mismo tiempo que la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido (ONS) anunciaba que la inflación alcanzó en setiembre el 10,1% anual, superando el 10% por segunda vez este año y alcanzando así un máximo en más de tres décadas, impulsada, en lo esencial, por el incremento en los costos de mantenimiento de los hogares, los alimentos y el transporte.

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