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Aunque a esta altura nada debería sorprender en Nicolás Maduro, el presidente venezolano acaba de superarse a sí mismo al anunciar por adelantado una suerte de autogolpe si llega a perder las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Lo que sí sorprende es que, a renglón seguido, el jefe interino de nuestro gobierno descarte el golpismo prometido por Maduro y le asigne “vocación democrática” al régimen chavista. El Frente Amplio se había llamado últimamente a cierto silencio en sus tradicionales loas a Hugo Chávez primero y luego a su sucesor. Pero el sábado, un día después de las amenazas de Maduro, el vicepresidente Raúl Sendic abandonó ese recato al hacer, por canal 4, dos afirmaciones tan erradas como incomprensibles en quien ocupa la Presidencia de la República mientras Tabaré Vázquez está en el exterior.

Maduro anticipó el viernes que si pierde la mayoría parlamentaria, dejará de lado al Parlamento y pasará a gobernar con un régimen “cívico militar”, término inequívoco y de amargas resonancias para los uruguayos. Sus palabras terminaron de echar por tierra toda presunción de vigencia democrática en ese desdichado país. Todas las encuestas asignan mayor intención de voto a la unificada oposición, por la caída de popularidad de Maduro bajo una inflación galopante, escasez de alimentos, persecuciones políticas y generalizada corrupción. Estas previsiones, sin embargo, no aseguran un triunfo opositor dado el posible manejo fraudulento de la votación por el chavismo.

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Maduro advirtió ahora que “si se diera este escenario (de victoria opositora) no entregaría la revolución y la revolución pasaría a una nueva etapa bajo una unión cívico militar”. Esto significa desconocer la existencia de la unicameral Asamblea General si pierde su actual mayoría y pasar a gobernar abiertamente con el respaldo de las Fuerza Armadas a falta de apoyo político, lo cual equivale, sin vuelta de hoja, a un autogolpe. Por si quedara alguna duda, agregó que “quien tenga oídos que entienda, quien tenga ojos que vea clara la historia, la revolución no va a ser entregada jamás”. Y le agregó la burla de asegurar que, aunque imponga un gobierno dictatorial, escudado en la estructura militar y sin Parlamento, gobernará “con la Constitución en la mano”.

Pese al claro preanuncio golpista de Maduro, Sendic dijo pocas horas después por canal 4 que “estoy seguro que (Maduro) respetará el resultado electoral” del mes próximo, o sea exactamente lo contrario a lo afirmado por el presidente chavista. Y, como si fuera poco, aseguró que “conozco la vocación democrática” de un personaje que acababa de exponer su decisión de tirar por la ventana todo vestigio de democracia al prescindir del Parlamento. Las furias de Maduro han sido reavivados por el caso de Franklin Nieves y Leopoldo López. Nieves, uno de los fiscales que armó el juicio y condena a 14 años de cárcel del líder opositor, huyó de Venezuela y denunció que las acusaciones que llevaron a López a prisión eran totalmente falsas y fueron fraguadas por orden del gobierno. Un régimen como el chavista, resquebrajado y violador sistemático de los derechos humanos, en algún momento se despeñará por sus propios errores y transgresiones. Ya lo condena gran parte de la comunidad internacional, curso lógico que obviamente no comparten Sendic y los sectores afines del Frente Amplio.

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