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La expectativa detrás de la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos que tendrá lugar la próxima semana ha fortalecido al dólar en los principales mercados mundiales, especialmente en los emergentes.

Las previsiones son fuertes respecto a que se ratifiquen las señales hacia una inminente suba de tasas, lo que contribuirá a una valorización de la moneda estadounidense. Uruguay no fue la excepción en esa corriente, y el billete verde cerró la semana con una suba semanal de 1,88% para un acumulado de 2,73% en lo que va del mes. En la operativa de ayer, el aumento de la divisa de Estados Unidos fue de 0,78%.

Sin embargo, la suba es magra si se compara con el comportamiento del real brasileño frente a la misma referencia, que ya perdió 13% este mes y es, según Reuters, la moneda con peor desempeño del mundo frente al dólar –el cálculo considera 152 países–. De acuerdo a los expertos, en Brasil –un mercado que a Uruguay le importa por ser uno de sus dos principales socios comerciales y al que sigue en términos del comportamiento cambiario–, una combinación de factores se están dando para que el dólar se haya despegado de esta forma en menos de 15 días.

La presidenta Dilma Rousseff ha sido criticada por interferir en las cuestiones del ministerio de Economía que dirige el Chicago Boy, Joaquim Levy. Por eso, ahora está dejando que el recién electo ministro trabaje a gusto. Al mismo tiempo, el propio Levy se cruzó de brazos frente a la suba del dólar; él había dicho, poco después de asumir la cartera, que el gobierno no mantendría al real “valorizado artificialmente”.

Desde el Banco Central brasileño han preferido mantener silencio sobre esta situación. Los analistas señalan que parecen haber decidido que una moneda más débil reanimará a la economía, o que no tienen fuerza para enfrentar al mercado. O, lo que es más probable, ambas. “La estrategia es clara: ya no quieren una moneda sobrevalorada”, dijo Gustavo Rangel, economista jefe para América Latina de ING en Nueva York. “Además, no hay mucho más que pueda hacer el Banco Central”, señaló el analista.

A los inversores les asusta la contracción de la economía, el gran déficit por cuenta corriente y un escándalo de corrupción en Petrobras que ha conmocionado al gobierno de Rousseff. El repentino desplome de la moneda podría empeorar la inflación, que ya alcanza el 7,7% anual, más de un punto porcentual por encima del objetivo del Banco Central. Ayer el real bajó hasta 3,7%, a 3,28 unidades por dólar, su nivel más débil desde abril de 2003.

“¡Demasiado rápido, demasiado furioso!”, fue el título que le dieron los analistas de Goldman Sachs a una nota sobre la depreciación del real en la mañana de ayer. Pero, al menos hasta ahora, la reacción de los ejecutores ha sido calma. Sobre todo si se compara con la de sus pares de Turquía e Indonesia, donde la debilidad de sus monedas ha provocado disputas políticas y reuniones urgentes de gabinetes. En Uruguay, en tanto, si bien se espera que el dólar siga su senda alcista, los cuidados del Banco Central (BCU) por mantener la inflación controlada hacen esperar que la devaluación sea a un ritmo menor que el de su vecino del norte.

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