Cada vez que aumentan las tensiones, el presidente ruso Vladímir Putin enarbola la amenaza nuclear, una estrategia bien estudiada de intimidación a Occidente, que oculta el atraso militar de Rusia y plantea riesgos si la histeria se impone.
Putin se declaró dispuesto a utilizar el arma nuclear en el momento de la anexión de Crimea, va a dotar a las fuerzas estratégicas rusas de 40 nuevos misiles intercontinentales de aquí a fin de año, y promete regularmente instalar misiles de corto alcance en Kaliningrado, en las puertas de la Unión Europea.
Riesgos y falsos pretextos sobre el armamento nuclear ruso
La semana pasada el presidente Putin anunció el rearme de su arsenal