Por la forma en que murió y con el mensaje que le dieron, el representante Washington “Bocha” Risotto tenía las horas contadas. “Llegó tu hora”, le dijeron los dos homicidas –con medias en sus rostros- que .
Por la forma en que murió y con el mensaje que le dieron, el representante Washington “Bocha” Risotto tenía las horas contadas. “Llegó tu hora”, le dijeron los dos homicidas –con medias en sus rostros- que .
Risotto había sido procesado por tráfico de drogas en 1996. Junto a Gerardo “Boca” Arias, quien también tuvo problemas legales por contrabando, incursionaron en el negocio de la representación de futbolistas.
En una entrevista con el portal 180 de febrero de 2009, Arias calificó al “Bocha” como su “hermano”. “Pienso que con mi amigo y hermano el "Bocha" Rissoto queremos hacer las cosas bien y no tener problemas con nadie”, dijo respecto a la sociedad que tenían y a la forma de moverse en el mercado de jugadores.
Risotto se mantuvo en el negocio del fútbol hasta en estos días. El pase del golero de Nacional Rodrigo Muñoz a Libertad de Paraguay, que se gestiona actualmente, estaba –y está- trabado porque el contratista reclamaba una parte.
Además, trabajó en el boxeo donde fue manager de Noé González y realizó veladas pugilísticas.
Escándalo con Susana
El nombre de Risotto también sonó en el escándalo que involucró a la diva argentina Susana Giménez, luego de que su novio uruguayo Jorge Rama la incluyera en una negociación por futbolistas de Nacional. Rama, Risotto y Arias integraban la sociedad que compró el 25% de cuatro juveniles albos: Nicolás Lodeiro, Facundo Píriz, Santiago García y Maxi Calzada.
En ese momento se vinculó a la diva argentina en la negociación, luego de que Rama asegurara que un millón de dólares que había invertido en la transacción fueron avalados por Giménez. “No invierto en futbolistas ni loca. Antes, prefiero comprarme una cartera Hermés”, dijo la conductora.
Campanita
El nombre de Risotto también sonó tras el “operativo Campanita”, una investigación realizada en 2006, que desbarató a una red internacional de tráfico de drogas y permitió el procesamiento de más de 30 personas.
Según informó la revista Caras y Caretas en 2009, en esa fecha tenía “las horas contadas es el empresario futbolístico Washington “Bocha” Rissoto, socio de Jorge Rama y Eduardo “Boca” Arias, ya que ha sido mencionado en varias oportunidades por narcos en diversas escuchas telefónicas que están bajo la lupa de la Brigada Antinarcóticos”.