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Rusia se hizo cargo el martes de la presidencia giratoria del Consejo General de la ONU y estableció una agenda que se centra en la crisis en Sudán, el desempeño de la organización en Irak y los esfuerzos antiterroristas a nivel mundial.

Una ONU más fuerte "es un elemento sólido y fundamental de la política exterior rusa", le dijo el embajador a los periodistas que se reunieron en una de las salas de la organización en Nueva York. Poco antes, el diplomático había presentado sus credenciales ante el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

El miércoles, el consejo estudiará un proyecto de comunicado que apoye los tribunales internacionales de guerra que están juzgando los crímenes cometidos en Yugoslavia y en Ruanda. El comunicado también los insta a continuar con la labor hasta completarlos.

Denisov dijo que Sudán, país que vive una guerra civil, será uno de los temas más importantes par el Consejo durante agosto y señaló que su país apoya totalmente la resolución que se aprobó el viernes, en la que le dan 30 días al gobierno sudanés para desarmar a las milicias bajo pena de sanciones.

"Estaremos dispuestos a unirnos a los esfuerzos de la reconstrucción iraquí cuando nos hayamos cerciorado de la seguridad. Esa es la condición principal", dijo.

(AP)

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