17 de octubre de 2023 8:24 hs

Rusia anunció esta semana medidas restrictivas y la prohibición de todos los productos marítimos procedentes de Japón, como respuesta al vertido al mar de las aguas residuales tratadas de la central nuclear Fukushima. Se suma a China, que ya lo hizo dos meses atrás.

La agencia rusa de regulación de productos agrícolas, Rosselkhoznadzor, "se suma a partir del 16 de octubre de 2023 a las medidas restrictivas provisionales de China a propósito de la importación de pescado y productos marítimos procedentes de Japón", informó en un comunicado, añadiendo que se trata de una "medida de prevención".

"Las restricciones se mantendrán en vigor hasta que se suministre la información exhaustiva necesaria para confirmar la seguridad" de estos productos, precisó la misma fuente.

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China suspendió en agosto todas las importaciones niponas de este tipo después de que Japón empezara a verter en el océano Pacífico parte de los 1,34 millones de toneladas de aguas residuales que se han acumulado desde que un tsunami dejó inoperable la central de Fukushima, en 2011.

El agua se utilizó para enfriar los tres reactores que sufrieron fusiones nucleares en 2011, cuando tuvo lugar una de las peores catástrofes nucleares del mundo.

Este proceso fue validado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y Tokio insiste en que el vertido no es peligroso ni para el medioambiente ni para la salud humana.

La segunda fase de vertido de estas aguas residuales empezó el 5 de octubre.

Una larga polémica

Doce años después de la catástrofe nuclear de Fukushima, que quedó catalogada como la segunda de mayor magnitud de la historia, detrás de la de Chernobyl, la polémica alrededor de la planta continúa.

Finalmente, comenzó a verterse en el mar en agosto de este año.

El agua de Fukushima se compone del agua contaminada durante el proceso de enfriamiento de los reactores dañados y el combustible fundido a raíz del accidente nuclear desencadenado por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, así como de filtraciones de agua de lluvia en las instalaciones durante estos más de diez años.

Esta agua se ha estado almacenando en tanques tras someterse a un exhaustivo procesamiento para eliminar la mayoría de los elementos radiactivos, pero los recipientes y el espacio de almacenamiento físico en las instalaciones está llegando a su límite.

Hasta finales de julio había almacenados unos 1,34 millones de toneladas de agua tratada, en torno al 98 % de la capacidad máxima.

El líquido procesado y diluido en agua marina antes de su vertido al mar contiene bajas cantidades de tritio, un isótopo radiactivo, así como otros residuos de materiales radiactivos en concentraciones considerados inocuas dentro de los límites internacionales de seguridad para la industria nuclear, según el OIEA.

(Con información de agencias)

 

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