Rusia firma convenios energéticos con Irán y China para negociar en sus propias monedas
Moscú y Teherán impulsan una corporación de países productores de gas al tiempo que empresas petroleras chinas y rusas negocian en yuanes y rublos.
La persistencia de la guerra, tras 18 meses de la invasión rusa a Ucrania, tiene a Moscú estancada tanto en el terreno militar como diplomático. Sin embargo, despliega una política en el terreno donde es más fuerte. Su riqueza hidrocarburífera le permite negociar con otro potente productor de gas y petróleo como es la República Islámica de Irán y también con la República Popular China.
Cabe consignar que Rusia desplazó a Arabia Saudita como primer proveedor de crudo con destino a China. En efecto, durante 2022, los sauditas enviaron un promedio diario de 1,75 millones de barriles de petróleo.
Sin embargo, en los dos primeros meses de este año, las importaciones de crudo saudí cayeron un 4,7%, el equivalente de 1,72 frente a los 1,81 millones de barriles de petróleo del mismo periodo de 2022. La India es también un cliente fuerte del petróleo ruso.
La política de Moscú ante el bloqueo europeo para sus productos energéticos es ganar mercados con precios competitivos y afirmar vínculos políticos ante el aislamiento de los países de la Comunidad Económica Europea, los Estados Unidos y Gran Bretaña, entre otros.
Además de tener salida para su petróleo, Moscú elude el intercambio comercial en dólares y de esa manera logra abaratar costos e ingresar en el objetivo de Beijing de debilitar la hegemonía estadounidense y marchar hacia un mundo multipolar donde el peso de China va cobrando un peso decisivo.
La noticia del acuerdo entre Moscú y Teherán la dio el portal Al-Watan Syria y fue reproducida por la agencia rusa Sputnik. Según el medio sirio, Rusia “se encuentra inmersa en una fatídica lucha contra la hegemonía occidental” y elabora proyectos destinados a cambiar el mercado global del gas.
Durante años, “el ‘combustible azul’ iraní fue un competidor directo del gas ruso, por eso la cooperación de Rusia e Irán en esta esfera fue recibida con asombro”, menciona el artículo. Y destaca que, “ante la presión de Occidente y su política de abuso de herramientas financieras globales, la necesidad de elaborar propios instrumentos, independientes de restricciones de terceras partes, se hizo evidente”.
Moscú y Teherán ya impulsan numerosos acuerdos en el ámbito de recursos energéticos “que en perspectiva fortalecerán sus posiciones hasta conquistar el mercado de gas”. A su vez, estos dos países cooperan con Turquía y esto influiría como “un factor de presión económica en la toma de decisiones políticas internacionales en el contexto de la crisis financiera y energética, que sufre todo el mundo, especialmente los países occidentales”.
El medio sirio habla de la “OPEP del gas”, haciendo una analogía con la Organización de Países Exportadores de Petróleo creada a principios de los setenta y que constituye un jugador decisivo en el mercado de los hidrocarburos.
Rusia posee las mayores reservas de gas del mundo, mientras que Irán es otro de los grandes exportadores de ese mercado. “Rusia e Irán, junto con otros países, van a crear una OPEP del gas. Así que teman y negocien con nosotros ahora antes de que esto ocurra”, escribió el académico ruso del Fondo Nacional de Seguridad Energética, Ígor Yúshkov.
Por otra parte, los avances entre China y Rusia en materia petrolera no son sólo por la compra de crudo. En efecto, la petrolera rusa Rosneft y la Corporación Nacional de Petróleos de China (CNCP, por sus siglas en inglés) acordaron este viernes en empezar a realizar pagos en sus respectivas monedas, según lo señaló la empresa estatal de Moscú, reproducido por la agencia Sputnik.
En el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el director ejecutivo de Rosneft, Igor Sechin, se reunió con el presidente de la junta directiva de CNCP, Dai Houliang. Ambos directivos avanzaron en la producción conjunta de crudo y también en la cooperación en el campo tecnológico, según un comunicado del foro empresarial.
El diálogo entre las empresas energéticas rusas y chinas sigue siendo una de las herramientas más eficaces para aumentar el comercio bilateral. Durante su participación en el foro, el presidente ruso Vladímir Putin declaró en referencia al comercio sin pasar por el dólar que “el impacto de una moneda u otra en la economía mundial está directamente relacionado con el potencial económico del país emisor”.
Putin aventuró que, si la tendencia hacia la comercialización sin pasar por el dólar cobra impulso, será “el principio del fin de esa moneda”. Según el presidente de Rusia “las reservas de las principales economías del mundo en dólares están disminuyendo, al igual que las liquidaciones en euros”.
En el marco de ese encuentro en San Petersburgo, la agencia nuclear rusa Rosatom también anunció avances en su capacidad. El director general de esa empresa estatal, Alexéi Lijachov, dijo: “Está claro que el mercado europeo estará limitado tanto por los marcos políticos como por la saturación de sus propias tecnologías. El mercado estadounidense, según parece, estará parcialmente cerrado para nosotros, en otros lugares estará tan regulado que al final no nos interesará”.
Hasta ahora, la industria nuclear de Rusia no fue incluida entre las entidades sancionadas por Occidente por la invasión a Ucrania. Hay alrededor de 18 reactores diseñados por Moscú que son operados en Europa, entre ellos en Eslovaquia, Hungría, Finlandia, Bulgaria y la República Checa.
Lijachov recordó que “en las últimas dos décadas se encuentran Francia, Suecia, Alemania, el Reino Unido y los Países Bajos”. Según la Agencia de Abastecimiento de Euratom (ESA) de la Unión Europea, en 2021, antes de la invasión a Ucrania, la corporación nuclear rusa suministró a los reactores del bloque el 20% de su uranio natural y les proporcionó una cantidad considerable de servicios de conversión y enriquecimiento.