La empresa energética rusa Gazprom suspendió este miércoles por tres días el envío de gas a Europa a través del gasoducto Nord Stream 1 por operaciones de mantenimiento en el gasoducto.

Durante tres días, el gasoducto Nord Stream 1 suministrará cero metros cúbicos por hora porque uno de sus compresores, el único operativo, necesita ser reparado en la estación Portóvaya, a las afueras de San Petersburgo.

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Según información del operador del gasoducto Opal, que recibe el gas de Nord Stream, las entregas a través del gasoducto báltico cesaron a partir de las 4 de la mañana, hora de Moscú, tal y como había anunciado previamente el gigante energético ruso Gazprom. El gasoducto Nel, menos potente, dejó de recibir gas antes, a las 3 de la madrugada, hora de la capital rusa.

Según Gazprom cada 1.000 horas es necesario llevar a cabo un mantenimiento técnico del equipo que incluye la revisión a fondo de la turbina operativa del gasoducto Trent 60

Al concluir las labores de mantenimiento el flujo de gas será restablecido hasta el nivel previo al cese de las operaciones, de 33 millones de metros cúbicos diarios.

A mediados de junio pasado, el grupo ruso Gazprom redujo a un 40% de la capacidad nominal, por motivos técnicos, el suministro de gas por el gasoducto submarino Nord Stream 1, y a finales de julio rebajó el volumen hasta el 20%.

Impacto en Europa

La caída de las entregas ha disparado el precio del gas y, en consonancia, los de la electricidad, ya que históricamente el 20% de la electricidad europea se genera en centrales térmicas que funcionan con gas.

El instituto Bruegel calcula que los países de la Unión Europea (excluyendo a Portugal y Hungría) gastaron € 236.000 millones entre septiembre de 2021 y agosto de 2022 para hacer frente al alza de los precios.

A la cabeza está Alemania, con € 60.000 millones, pero en relación con el tamaño de sus economías, Grecia y Lituania son los que más se han esforzado, dedicando respectivamente a esa reconversión energética un 3,7% y un 3,6% de su PIB.

Italia destinó a esa tarea casi € 50.000 millones, el 2,8% de su PIB, y Francia el 1,8%, con € 44.700 millones.

La semana pasada, los precios mayoristas de la electricidad para 2023 batieron récords en Alemania y en Francia, con € 995 y más de € 1.100 por megavatio hora, respectivamente. Hace un año, las tarifas rondaban los € 85 por megavatio hora.

“El invierno será duro para todos los países de Europa, los precios permanecerán altos e incluso deberían aumentar aún más”, dijo a la AFP Giovanni Sgaravatti, investigador del laboratorio de ideas bruselense Bruegel.

Este drástico aumento se debe principalmente a la reducción del suministro de gas ruso a los países europeos que apoyan a Ucrania frente a la invasión de Moscú.

Desde el inicio de la guerra, Rusia ha disminuido o suspendido la entrega de gas a una decena de países europeos, en una estrategia percibida en Occidente como una represalia por las sanciones occidentales contra Moscú.

Para evitar una crisis mayor, los 27 Estados de la Unión Europea (UE) se comprometieron a reducir al menos en un 15% su consumo de gas entre el 1 de agosto de 2022 y el 31 de marzo de 2023, al final del invierno boreal.

(Con información de agencias)

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