La Cordillera de los Andes, una de las grandes barreras naturales de Sudamérica, podría ser atravesada por una obra de infraestructura destinada a modificar la conexión terrestre entre Argentina y Chile. El proyecto del Túnel de Agua Negra contempla construir dos pasos subterráneos de casi 14 kilómetros para unir la provincia de San Juan con la Región de Coquimbo.
La iniciativa busca solucionar uno de los principales problemas del actual paso fronterizo: su ubicación en plena alta montaña y las dificultades que generan las condiciones climáticas. El Paso de Agua Negra se encuentra a unos 4800 metros sobre el nivel del mar y actualmente funciona de manera estacional. Durante la temporada 2024-2025 registró más de 100.000 cruces.
El objetivo de la futura conexión no se limita al tránsito entre las dos regiones. La estructura forma parte del Corredor Bioceánico Central, un proyecto que busca vincular el centro de Argentina con el puerto chileno de Coquimbo y, hacia el este, con Porto Alegre, en Brasil. De concretarse, la nueva vía permitiría establecer una conexión terrestre permanente entre el Atlántico y el Pacífico.
¿Cómo será el túnel que atravesará los Andes?
Según la información oficial publicada por el Gobierno argentino, el proyecto contempla la construcción de dos túneles independientes, uno para cada sentido de circulación, con una extensión aproximada de 13,9 kilómetros y dos carriles por conducto. La obra se desarrollaría a unos 4080 metros sobre el nivel del mar y permitiría establecer una conexión subterránea entre San Juan y la Región de Coquimbo.
La excavación se realizaría mediante una tuneladora de grandes dimensiones, conocida como TBM. La maquinaria avanzará mediante un cabezal giratorio que rompe la roca y permitirá retirar el material excavado mientras continúa el recorrido por el interior de la montaña.
El sistema contempla colocar el revestimiento a medida que progresa la excavación. Para eso, la tuneladora incorpora segmentos prefabricados que forman anillos y permiten sostener las paredes del túnel durante el avance.
La infraestructura también deberá contar con sistemas destinados a garantizar la circulación y la seguridad dentro de los conductos, entre ellos ventilación, iluminación, drenaje, comunicaciones y mecanismos de evacuación. Estas características forman parte de las especificaciones previstas para el proyecto binacional.
El futuro enlace busca resolver una de las principales dificultades del actual Paso Internacional de Agua Negra, ubicado en plena Cordillera de los Andes. Según informó la administración argentina, el cruce fronterizo se encuentra condicionado por el escenario meteorológico.
En 2024, Vialidad Nacional llevó adelante una prueba piloto para evaluar el transporte comercial de cargas a través de Agua Negra. El organismo informó que se trató de una modalidad que no se utilizaba desde 1965, lo que permitió analizar la posibilidad de incorporar este paso a los circuitos destinados al movimiento de mercaderías.
El proyecto del túnel apunta a generar una conexión que pueda funcionar durante todo el año y que permita fortalecer el transporte entre Argentina y Chile. La iniciativa, además, está vinculada con el Corredor Bioceánico Central, cuyo objetivo es conectar el centro de Brasil con la Región de Coquimbo atravesando territorio argentino.
En abril de 2025, la ministra de Gobierno de San Juan, Laura Palma, informó que todavía quedaban trabajos viales pendientes en el acceso argentino. "Restan pavimentar 36 km del lado argentino", afirmó durante una reunión en la que se analizaron los pasos fronterizos y el desarrollo del Corredor Bioceánico. En ese encuentro también señaló que Chile había avanzado con la licitación de tramos de su lado.
La iniciativa tiene varios años de antecedentes. En 2016, Argentina y Chile acordaron avanzar con el proyecto de una conexión subterránea de aproximadamente 14 kilómetros entre San Juan y Coquimbo. Un año después, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó US$ 20 millones para financiar estudios y tareas vinculadas con la preparación de la obra, dentro de un programa binacional de US$40 millones.