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Standard & Poor's mantuvo el lunes la calificación crediticia de la nota soberana de Uruguay en "BBB-", porque los altos niveles de inversión que impulsan el crecimiento económico y la diversificación, junto a un eficaz manejo de la deuda, limitan la vulnerabilidad del país a los choques externos.

La nota, que se ubica en el último escalón del preciado grado de inversión, conlleva un panorama estable, lo que refleja la expectativa de una continuidad y estabilidad en las políticas macroeconómicas tras las elecciones presidenciales de este año.

"Las calificaciones de Uruguay reflejan su estable sistema político, políticas económicas predecibles, robustas perspectivas de crecimiento a mediano plazo y un favorable perfil de amortización de deuda del Gobierno", dijo S&P en un comunicado.

"La calificación también incorpora la limitada flexibilidad fiscal y monetaria de Uruguay, lo que exacerba una aún altamente dolarizada economía, y su vulnerabilidad como una economía pequeña y abierta en una región que experimenta una tensión económica", agregó la agencia.

Esto no es lo que esperaba el ministro de Economía, Mario Bergara, a fin de mayo, mejorando la nota de la deuda uruguaya, se repitiera por las otras dos calificadoras más respetadas: Standard & Poor’s y Fitch.

En conferencia de prensa realizada el 30 de mayo, el ministro dijo que para reforzar el nuevo estatus, “será clave que las otras calificadoras importantes sigan el tirón hacia arriba que Moody’s hace de la calificación uruguaya. Para nosotros sería significativo que Fitch, Standard & Poor’s y otras calificadoras siguieran este comportamiento”.

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