Saint-Denis se convirtió en una zona de guerra
El operativo policial en las afueras de París que terminó con dos muertos y siete detenidos
"Parecía que estábamos en guerra". Explosiones, ráfagas de disparos, despliegue de soldados y helicópteros despertaron este miércoles de madrugada a los habitantes del centro de Saint-Denis, al norte de París, donde se dio un asalto a un apartamento.
"Nunca pensé que los terroristas pudieran esconderse aquí", cuenta una mujer, que fue testigo del asalto.
La operación, que terminó con dos muertos y siete detenidos, tenía por objetivo detener al presunto cerebro de los atentados que causaron al menos 129 muertos y 350 heridos en París.
Hayat, de 26 años, pasó la noche en casa de unos amigos, en la calle Corbillon, donde tuvo lugar el asalto. "Fue justo cuando salía", hubo "disparos", "pensé que era un ajuste de cuentas", comenta.
"Pero los disparos continuaron, llegaron muchos refuerzos y acordonaron la avenida de la República. Parecía que estábamos en guerra", asegura. "Pudo haberme alcanzado una bala".
El centro de la ciudad fue acordonado completamente por las fuerzas de seguridad.
En torno a las 7.30 seguían escuchándose explosiones, constató la AFP. Unos 50 militares estaban apostados a la entrada del perímetro de seguridad, con fusiles de asalto.
La prefectura de la policía recomendó a los habitantes que permanecieran en casa. Se cerraron los colegios céntricos y se cortó el tráfico del metro, ómnibus y tranvías.
Un treintañero que pidió conservar el anonimato dijo que el asalto policial había sido en su apartamento, en la calle de Corbillon número 8.
"Hice un favor"
"Un amigo me pidió que alojara a dos de sus colegas unos días", contó a la AFP este hombre. "Le dije que no tenía colchón, me dijeron 'no importa', solo querían agua y rezar", explicó. Mi amigo "me dijo que venían de Bélgica"."Me pidieron un favor. Lo hice; no sabía que eran terroristas", explicó el hombre, muy agitado, antes de que la policía lo esposara y se lo llevara.
Delante de la iglesia se concentraron periodistas y transeúntes. "Iba al hospital (...) No había autobús y escuchaba el ruido de los helicópteros. Me di cuenta de que estaba pasando algo", relata Emma, de 25 años.
Al alba, un helicóptero siguió sobrevolando la zona. Los soldados continuaron desplegados, junto con decenas de furgones de la policía y de los bomberos.
Didier, un lugareño de 34 años, "no está tranquilo". "Todas estas patrullas, estos muchachos armados (...) parece como si buscaran a alguien".
"¿Dónde está la seguridad en todo esto? ¿De verdad estamos seguros?", se pregunta Naim, de 33 años, que vive a dos calles de allí y llevaba desde las 6 en la vereda, siguiendo en directo los hechos. "Hay tipos de la BRI (policías de élite) que circulan con pasamontañas, fusil en mano". "Hay que largarse", le responde otro vecino.