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En Argentina el avance de los precios domésticos junto a la retracción en los ingresos pegó en el consumo. Y no solamente la carne vacuna tiene niveles mínimos históricos de consumo. También sucede eso con los lácteos.

Según los cálculos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, el consumo per cápita de productos lácteos anualizado en base a los datos de agosto fue de 180 litros por habitante.

Se trata del segundo menor registro desde el año 1990 y solamente superado por 2003 con 179 litros por habitante.

A la vez, el valor anualizado a agosto fue 5,4% inferior al del año anterior.

 

 

El observatorio señaló que la caída del consumo, además de ser cuantitativa, es cualitativa.  Esto es, el mayor descenso se da en los productos de mayor valor agregado o unitario, como yogures, postres, leches con sabor y no refrigeradas, quesos procesados y leche en polvo descremada.

Se mantiene sin grandes cambios el consumo de productos básicos, como leches refrigeradas, quesos cremosos, crema y dulce de leche.

 

 

Entre enero y agosto las ventas de productos lácteos en el mercado interno medidas en toneladas cayeron  10,7% respecto a igual período del año pasado.

Los mayores ajustes interanuales negativos se dieron en leches saborizadas junto a postres y flanes con una contracción de entre 33% y 35%.

Mientras que en la carne vacuna el consumo interno cae mientras hay un fuerte rebote de las exportaciones, en los productos lácteos el descenso se da en las dos variables.

En el acumulado del año a agosto la producción cayó en 3,9% con un descenso de 12,1% en las colocaciones en el exterior.

 

 

 

 

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Lácteos Lechería Consumo de lácteos en Argentina Tamberos

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