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Un edificio de 24 pisos en el centro de San Pablo se derrumbó en la mañana de este martes luego de que un incendio consumiera rápidamente su estructura que supo ser sede de la Policía Federal y que era ocupado por familias sin vivienda, informó O Globo. El saldo fue de al menos un muerto, mientras que otras cuatro personas no habían sido halladas hasta la tarde de este martes.

El edificio era habitado por 400 personas –25% eran extranjeras- pertenecientes al movimiento Lucha por la Vivienda Digna (LMD), según contó Folha de Sao Paulo.

Algunos de quienes lograron escapar, relataron que despertaron en la noche rodeados de llamas, pero pudieron salir con sus hijos antes de que la torre se transformara en un esqueleto.

El incendio comenzó durante la noche y se extendió rápidamente, convirtiendo al edificio en un infierno. Increíbles fotos difundidas en Twitter por el servicio de bomberos muestran las llamas devorando todos los costados de la torre, que luego colapsó.

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Imágenes de televisión mostraron también que una iglesia vecina sufrió daños.

"Recibimos un llamado cerca de la 01:30 am, vinimos enseguida y pocos minutos después cinco pisos del edificio estaban en llamas", dijo Peixoto. "Quince o 20 minutos más tarde el edificio cayó", agregó.

Un total de 57 vehículos y 160 bomberos fueron destinados al lugar del incidente, tuiteó el departamento.

San Pablo es la capital financiera de Brasil y la ciudad más poblada de Sudamérica, pero sufre de una gran desigualdad económica.

Escape frenético

Las familias pobres con frecuencia ocupan edificios abandonados o levantan carpas en terrenos baldíos, en ocasiones lindantes con barrios acomodados.

El presidente Michel Temer, el líder menos popular de Brasil, cuyo nivel de aprobación no alcanza a los dos dígitos, fue objeto de un recibimiento hostil cuandovisitó brevemente el lugar.

"¡Queremos viviendas!" coreaba la multitud.

Uno de los sobrevivientes, Henrique, de 26 años, dijo que logró escapar del tercer piso con su amiga y su perro.

"Salimos cuando el edificio ya estaba en llamas", afirmó. "Luchamos tanto y ahora perdimos todo".

Otro hombre, José Antonio, describió el frenético escape desde el sexto piso, donde vivía con su esposa, tres niños y su cuñada.

"No sabía si mi hijo había llevado a mi hija menor", relató Antonio, de 48 años, a la AFP. "Todavía había tiempo para volver, entonces volví, miré alrededor, enrollé el colchón. No había tiempo para llevar más nada... no veía a nadie ya en casa y bajé detrás de ellos gritando sus nombres para saber si habían bajado".

El gobernador del estado de San Pablo, Marcio Franca, dijo que era "una tragedia anunciada (...) es un edificio que no tenía las mínimas condiciones de habitabilidad. El Estado no debió haber permitido que estuviera ocupado".

"Desde el punto de vista de la seguridad, el edificio era una bomba de tiempo", concordó Peixoto.

"No había seguridad, la instalación eléctrica no era adecuada, no había escalera de emergencia, la basura se amontonaba, había todo lo necesario para que se desatara un enorme incendio", lamentó.

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