ver más

“De joven me gustaban las papas fritas, pero ahora en mi vida ya no hay lugar para eso”, dice Lilián Klang, dueña del primer restorán ecológico ultrasaludable de Montevideo, en el que se cocina con productos 100% orgánicos, y donde, por supuesto, no hay nada frito. El nuevo local gastronómico se encuentra en el Hotel Balmoral, ubicado en la Plaza Cagancha, en pleno centro de Montevideo. Allí se podrá encontrar menús variados y únicos, creados especialmente para los clientes en base a verduras, frutas, pollo y pescado.

Biobar es parte del Balmoral Plaza Hotel, construido y fundado en 1991 por el fallecido arquitecto Norberto Klang, en el edificio donde antiguamente funcionaba la empresa nacional de transportes ONDA. Tras el fallecimiento de Klang, su esposa se hizo cargo de la empresa familiar, que cuenta hoy con una amplia trayectoria en el ramo.

Se trata de un hotel cuatro estrellas, que además de ofrecer al cliente un alojamiento de nivel cuenta con un restorán, bar y cafetería, y en su último nivel “El Ático”, una barbacoa para 120 personas destinada a reuniones privadas o empresariales, desde donde se puede disfrutar una típica parrilla uruguaya apreciando una vista panorámica exclusiva de la ciudad.
Con el nuevo bar biológico Balmoral amplía la gama de opciones que se le ofrece al cliente a la hora de comer.

"Yo viajo mucho a Europa porque mi hija, que es arquitecta, está estudiando allá y voy a visitarla. Somos de comer este tipo de comida, les llaman los 'biorestoranes', y la idea nos gustó", indica Klang sobre cómo surgió este nuevo emprendimiento.

Biobar apunta al uruguayo de clase media y la idea es dar el punta pié inicial de la tendencia de la alimentación saludable en el país. "Es una apuesta diferente, un nicho dentro de la gastronomía uruguaya que no estaba explotado", expresa la directora del restorán. Según su visión las mujeres son las que más propenden a comer sano y es el público femenino puede comenzar a abrir el mercado. "Al hombre le cuesta más, le gusta la carne, el asado, el chorizo. Pero para eso tenemos otras ofertas dentro del hotel", agrega.

Según contó Lilián la inversión total fue de US$160 mil, e incluyó la reforma de dos salones y la implementación de una cocina especial, totalmente de acero inoxidable, importada de Estados Unidos.

Las materias primas utilizadas para la elaboración de los platos provienen de granjas de los alrededores de Montevideo. "Son pocos los productores que tienen alimentos libres de químicos y fertilizantes, pero se consigue. Están esperando a que uno comience a hacer la oferta para ellos incrementar su producción", cuenta.

Este tipo de frutas y las verduras son más caras porque al plantarlas sin insecticidas, ni pesticidas, el productor corre un riesgo mayor. Los volúmenes de la producción no son los mismos y hay un gran porcentaje que se desecha. Es por esto que muchas veces los platos cuestan un poco más que los normales. "Pero se compensa. Uno no tiene que tomar después digestivos o cosas para el estómago para digerir la comida", bromea la dueña de Biobar.

Por otro lado, se hace especial hincapié en diferenciarse de lo vegetariano o macrobiótico.

"Esto es ecológico, sin químicos, y además -si bien no hay carne roja- tenemos pollo y pescado. Las aves con las que trabajamos también son criadas con granos orgánicos y los pescados son de alta mar, porque la costa está contaminada", explica la empresaria.

La carta es variada y los platos ofrecidos -que no son para nada usuales- invitan a probar la mezcla de sabores.

"Los fuimos creando de a poco, con ideas, variando los gustos. Una de las cosas que se le critica a la comida a base de verduras es que no tiene sabor y nosotros apuntamos a eso mediante la incorporación de hierbas como tomillo, cilantro, orégano, que además aportan vitaminas y minerales", cuenta Klang.

Ravioles rellenos de zanahorias, albahaca y jengibre, acompañados de salsa de frutos rojos, hamburguesas de garbanzos bañadas en salsa de morrones asados acompañadas de puré de remolacha, salmón grillé (importado de Chile) con colchón de hojas verdes y ensalada mediterránea, o quínoa primaveral en salsa de arvejas y menta, son algunos de los menús que se ofrecen en Biobar a precios que oscilan entre $280 y $380. Por otra parte, el cliente puede optar por el menú ejecutivo que consta de un plato principal, postre y bebida cuesta $300.

Los jugos naturales también son preparados especialmente, con sabores peculiares y para paladares exigentes. Piña, apio y perejil o menta, pepino y manzana: dos de las mezclas recomendadas que se pueden consumir en el local por $90.

En una primera instancia Biobar abrirá desde la mañana, ofreciendo nutritivos desayunos, que incluyen los batidos de leche de almendras con frutas, panes caseros con harina integral y semillas, y sándwiches, hasta las 15:00 horas de la tarde. "Queremos probar la receptividad del público para evaluar en un futuro abrir también por la noche", expresó Klang.

Dentro de los planes a futuro está la elaboración de postres para aquellos que no pueden comer azúcar, como los diabéticos, y también para celíacos. Igualmente, en la carta se incluyen platos que pueden ser consumidos por personas que sufren estas enfermedades.

Temas:

Salud

Seguí leyendo