ver más

El Ministerio del Interior aceptó la propuesta de comerciantes de Punta Carretas y Pocitos que le ofrecieron financiar un sistema de cámaras de vigilancia que se instalarán en la vía pública para intentar bajar los niveles delictivos. El ministro Eduardo Bonomi, dijo ayer a El Observador, que no ve inconveniente en que privados paguen esos equipos que serán manejados desde el Centro de Comando Unificado de la Jefatura de Policía de Montevideo.

Un mecanismo similar se instrumentará a mediados de año en Cordón y Ciudad Vieja, y la idea es extenderlo a otros puntos del país. Las autoridades ministeriales habían prometido instalar cámaras en Salto pero aún no hay una fecha concreta y también se instalaron en Punta del Este.

El ministro Bonomi disertó ayer en Punta Cala, en el primer almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). El lugar estaba repleto de empresarios y varios de ellos eran de compañías de seguridad y empresas de seguros que seguían con atención las gráficas sobre delitos que se mostraban en varias pantallas.

El secretario de Estado presentó una serie de números sobre la evolución del crimen. Explicó que fue notorio el crecimiento del delito contra la propiedad en la fase recesiva de la economía como ocurrió entre los años 1999 y 2004. Con respecto a los homicidios que en el 2012 registraron una cifra récord (267), dijo que el 52% tuvo como víctimas a personas con antecedentes penales. “El peso de los delincuentes entre las víctimas de homicidios es enorme” dijo Bonomi.

El ministro señaló que el crimen organizado “es una amenaza a la seguridad de la ciudadanía” y que el mayor problema hoy es “la violencia que llegó a niveles graves”.

También afirmó que a pesar de haber mejorado la economía en todos sus indicadores –creció el Producto Interno Bruto, bajó el desempleo, cayó la pobreza y aumentó el salario– el descenso del delito “no es automático”.

“Este fenómeno se produce cuando una persona participa de actividades criminales durante la recesión económica, pierde vínculos relevantes con la actividad legal y formal de la economía al tiempo que crece su capital humano criminal; es decir aprende a cometer crímenes, se especializa y perfecciona. A su vez genera vínculos sociales y redes que luego determinan lealtades y fidelidades que son difíciles de quebrar. Este proceso hace más complejo el retorno de estas personas al sector legal”, explicó.

En las mesas, el comentario era que el ministro trazó un excelente diagnóstico de la situación pero no aportó soluciones. Al finalizar su exposición El Observador le trasladó la inquietud del público. Bonomi dijo que el tema de la conferencia era “la seguridad en la situación económica y social del Uruguay actual” y por eso no habló sobre cómo está enfrentando a la delincuencia.

De todos modos, el ministro esperaba que esa pregunta viniera de los participantes, pero no se la hicieron. Bonomi comentó a El Observador que “el trabajo focalizado en los puntos calientes”, así como “el uso de tecnología y la mejora del 911” permitieron bajar los hurtos mientras las rapiñas detuvieron su crecimiento y están en una “meseta”. Otra medida que se pondrá en marcha –y que el presidente José Mujica pidió acelerar– refiere a la intervención de policías y técnicos del Ministerio de Desarrollo Social en seis barrios de Montevideo y dos de Canelones.

En lo que pareció una crítica a la oposición, Bonomi pidió “hacer un esfuerzo para no generar una alarma social” en temas de seguridad. Del Partido Colorado sólo estaba el intendente de Salto, Germán Coutiño, de los blancos el senador Carlos Moreira y el diputado Pablo Abadala; las diputadas del Frente Daniela Payseé y Susana Pereyra (esposa de Bonomi) y la intendente interino de Montevideo María Sara Rivero. También estaba el vicepresidente

Danilo Astori, el subsecretario de Trabajo Nelson Loustaunau.También escucharon al ministro los embajadores de Argentina, Brasil, Italia y Estados Unidos.

Seguí leyendo