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Antes de emprender la carrera de Medicina en la Universidad de Columbia, el joven Anthony Fauci ayudaba a su padre farmacéutico, en Brooklyn, el barrio neoyorkino que lo vio nacer. Fue un buen jugador de básquet y llegó a ser capitán de su equipo mientras cursaba el secundario. A los 26 se graduó como primero de su clase en el Colegio Médico de la Universidad Cornell de Nueva York.

Cuando tenía 30 años, estando Ronald Reagan en la presidencia, Fauci se presentó para ser médico de la Casa Blanca. Especializado en Inmunología, poco después fue nombrado director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

Se casó recién a los 44 años y tiene tres hijas. Su vida profesional y familiar no fue obstáculo para haber participado en muchas de las maratones de Nueva York.

Se ganó un prestigio no solo como investigador científico sino por el cargo concursado que obtuvo y mantuvo durante las siete sucesivas administraciones como médico en jefe de la Casa Blanca. En agosto de este 2022, con una disminución de las muertes y los contagios de Covid-19 en Estados Unidos, Fauci anunció que su retiro estaba cercano. Lo anunció pocos días antes de la Nochebuena de este año, cuando cumplirá 82.

Durante la pandemia del coronavirus, su mirada y su acción distó mucho de las políticas de Donald Trump. Buena parte de los republicanos, alentados por Trump y sus seguidores, dejaron de lado los barbijos, detestaban las restricciones y hasta descreían de las vacunas. La pandemia costó más de un millón de vidas en Estados Unidos.

Si alguien mostró sus discrepancias de modo irrespetuoso y provocador con Fauci fue Elon Musk, quien esta semana escribió un tuit que decía textualmente: “Procesen / [a] Fauci”. El presidente y principal accionista de Tesla y Twitter continuó: “La verdad retumba”. La Casa Blanca, el pasado lunes, le contestó: “Son mensajes peligrosos y repugnantes, y están alejados de la realidad. Seguiremos denunciándolos y siendo muy claros al respecto”.

La despedida oficial de Fauci estuvo acompañada de una crónica de su vida en The New York Times y una entrevista que concedió a la cadena CNN. Cuando fue preguntado por la CNN sobre las palabras del megamillonario, el médico inmunólogo y sanitarista dijo: “No voy a responder. No voy a prestarle ninguna atención porque es simplemente una distracción. Si te metes en eso, lo haces en un pozo negro de interacciones, sin valor añadido, que no ayuda en nada”.

Con Trump, mientras fue presidente, sí tuvo fricciones. Porque su opinión científica pesaba ante la sociedad mientras el mandatario se burlaba del coronavirus.

“La gran ventaja de la solidez de Anthony Fauci es que no tuvo problemas en enfrentarse al Gobierno poderoso en el momento adecuado (…) Los conocimientos que nos ha brindado han sido útiles no solo para Estados Unidos, sino para todo el mundo”, dijo el especialista argentino en enfermedades contagiosas Hugo Pizzi.

Según el profesor Michael Sparer, director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia, “ha trabajado para presidentes de todo el espectro político aportando liderazgo basado en pruebas, sabiduría y conocimientos científicos, Fauci es un verdadero ícono en el campo de la salud pública. De hecho, es difícil imaginar la comunidad de la salud pública sin su liderazgo reflexivo y pragmático”, dijo Sparer a El País de Madrid.

Como epidemiólogo tuvo que participar en cuestiones nodales. El SIDA, que a principios de los ochentas no tenía tratamiento y recibía una fuerte estigmatización; la gripe aviar, el ébola, el zika y, finalmente, el coronavirus.

Mantuvo siempre equidistancia de la vida política partidaria en su país. Sin embargo, desde que llegó a la Casa Blanca, Joe Biden hizo público no solo su reconocimiento sino su permanente disponibilidad, incluso en horas de la madrugada.

Cuando en agosto anunció que se retiraba dijo: “Aunque dejo mi actual puesto, no me jubilo”. Entre otras cosas, tiene ofertas para una comisión sobre la gestión de la pandemia desde el Congreso así como tener que defender su actuación ante la mayoría republicana de nueva composición de la Cámara de Representantes, muchos de los cuales lo tienen entre ojo y ojo.

Un ejemplo vino del gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis adversario de Trump, quien dijo que debían ser investigados los "delitos" vinculados a las vacunas contra el Covid-19. DeSantis dijo que había irregularidades vinculadas al desarrollo y distribución de las dosis en su estado.

"No tengo ni idea de lo que está pidiendo", comentó Fauci en la entrevista con la CNN. "Tenemos una vacuna que, inequívocamente, es altamente efectiva y segura y ha salvado literalmente millones de vidas".

 

 

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