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Esta escena pasó en la cocina de una casa en Belvedere, en la cooperativa donde vive Alejandra Franco, su esposo y, hasta la tarde del lunes 17 de abril, sus dos hijos: Gonzalo (20) y Sebastián (17). 

A las 5 de la tarde, en la casa estaba también Ximena, la novia de Gonzalo. Pero no estaba el padre, Christian Barbieri. 

–¿Qué vas a hacer de rico, gordita? –le preguntó Sebastián a su madre.
–Empanadas cortadas a cuchillo.
–¡Poneles muzzarella que quedan riquísimas!

Sebastián Barbieri Franco hacía su petición mientras salía para la casa de Matheo, su amigo. Mientras se alejaba hacia la puerta, su madre le pidió:

–No vengas tarde. Mirá que a las ocho tenés el encuentro de la Ceibal.

Esa fue la última vez que Alejandra vio a su hijo, y que Gonzalo vio a su hermano. Una hora después, Matheo llamó al hermano mayor de la familia para dar la noticia: mataron a Sebastián.

–Imposible. ¿Cómo van a matar a Sebastián si yo recién hablé con él? –dijo Alejandra, mientras su hijo mayor seguía con el teléfono escuchando cómo Matheo reafirmaba lo que acababa de decir.

Eran casi las ocho de la noche, la hora en la que Sebastián Barbieri Franco debía volver a su casa para hacer el concurso del Plan Ceibal al que su madre lo había anotado. 

Pero la historia fue otra.

A esa hora sus padres llegaron desesperados a la casa de Matheo, que está en el mismo barrio, pero no había nadie. Entonces siguieron a la casa de Brian, otro amigo del grupo y ahí había un patrullero. Lo siguieron hasta el Círculo Católico, ubicado en la calle Millán, y recién ahí vieron a Sebastián herido y desvanecido en una camilla. Así de repente. Alejandra lo quería tocar. A los 40 minutos la doctora les dijo que "no resistió a las heridas". "Y ahí empezó la película", contó su madre.

El asesinato a balazos del adolescente de 17 años fue noticia ese mismo día. Los medios informaron que el adolescente estaba con amigos, que un auto pasó y disparó más de 20 veces. 

Al día siguiente la noticia dio un giro.

La militante del Partido Nacional Romina Celeste Papasso escribió en Twitter sobre el homicidio: “Anoche asesinaron a tiros desde un auto a Sebastián Franco, un menor de 17 años del barrio Nuevo París que en la semana iba a ir a denunciar a Penadés, espero que nada tenga que ver”. Al rato eliminó el mensaje.

Así, el asesinato del joven quedó envuelto entre rumores de un presunto ajuste de cuentas por drogas, una posible muerte por error y un supuesto abuso sexual de parte de un legislador.

Papasso afirmó que Sebastián se había reunido con ella el sábado anterior al asesinato y que el joven le dijo que estaba dispuesto a denunciar al senador Gustavo Penadés, en la investigación que surgió a partir del testimonio de la militante y que ya lleva nueve denunciantes.

El caso de Sebastián Barbieri Franco fue mencionado por la fiscal que investiga las denuncias a Penadés, Alicia Ghione, en el documento de más de 60 páginas que el 30 de mayo envió al Parlamento para pedir el desafuero del senador.

En el escrito Ghione marcó como antecedente y como argumento para “proteger la integridad de las víctimas” que Barbieri fue vinculado como una “posible víctima del denunciado Penadés” y que “el joven fallecido podría haber sido una presunta víctima” de la causa que investiga al senador.

También contó que los amigos de Sebastián afirmaron que el adolescente “tenía relación y mucha información sobre Penadés, lo que hizo que algunos de ellos no quieran participar” de la investigación.

Ghione afirmó que algunas víctimas declararon que Sebastián “había salido muchas veces” con Penadés y que estaba dispuesto a denunciarlo. Y que luego del homicidio –“que podría ser por tema de drogas”–  adolescentes allegados a él no quisieron declarar, así como tampoco dos de sus amigos.

Las afirmaciones de Papasso sorprendieron a la madre de Sebastián. Y la hicieron enojar. En entrevista con El Observador, Alejandra dijo que no sabía quién era la militante blanca hasta ese momento y que le enojaba “horriblemente” la actitud de Romina Celeste: “No pensó en que atrás había una familia, no pensó en eso. Lo largó como que, no sé..., quien mata a un perro. Es para hacer política ella y vincular a este hombre (Penadés) con menores”, se descargó.

Su madre no cree que Sebastián se haya reunido con Papasso. Ni que su hijo haya sido víctima de explotación sexual, ni que conociera a ningún legislador, ni que fuera un adolescente al que Penadés conocía “de la noche” como, según supo, declaró la militante el miércoles 18 de abril ante la fiscal Ghione.

Sí sabe que su hijo nunca mencionó ni a Romina Celeste ni a Penadés. 

Sabe, también, que salía a bailar como cualquier adolescente de 17 años, que iba a las “plus 15”, que hacían fiestas en casas “con los de la barra” y que incluso una vez esa fiesta fue en su propia casa. Que fumaba “yuyito, como le dicen ellos” de vez en cuando y que tenía amigos y un círculo cercano que lo quería. Que había empezado cuarto de liceo después de haber repetido tercero, que era "mimado" porque pedía que lo fueran a alcanzar cuando volvía de estudiar, que a veces peleaban porque no quería desayunar lo que había –quería galletitas y Colet–, que iba una vez por semana a la barbería a arreglarse el pelo, la barba y las cejas porque "era muy coqueto".

El sábado antes del homicidio, el día que Romina Celeste afirmó que se reunió con Sebastián, el adolescente fue a la casa de su amigo Matheo, volvió media hora después y se acostó a dormir. 

"¿En qué momento se reunió? O capaz que me mintió y me dijo que iba a ir a lo de Matheo y no fue, y se encontró con esta mujer, hablaron y se acostó a dormir. Yo le pregunté '¿qué pasó con Matheo?' y él me respondió: 'Nada, estaba la novia ahí y me vine'", contó la madre.

El tiroteo, los amigos y una vida de adolescente

Sebastián había vivido en Luis Batlle Berres y Cañas hasta los nueve años. Ahí se crio con amigos del barrio: con Emiliano Rodríguez, el jugador de la selección uruguaya, y su hermano mellizo. Era amigo de Facundo, de Santiago, de "Tony" y de "Cheche". A los nueve años la familia se mudó al barrio Belvedere y ahí conoció a otros amigos, en la cuadra, en el barrio, en el baby fútbol. 

También conoció a Matheo y a Brian, que fueron a su cumpleaños de 15 en su casa. Después se distanció un tiempo y este verano volvió a juntarse con ellos. Alejandra no sabe de dónde son ni dónde los conoció. No eran de su núcleo duro de amigos, tampoco conocía a sus padres como sí conoce a los padres de los amigos más cercanos.

Así explicó Alejandra, su madre, lo que pasó el 17 de abril y el vínculo que tenía su hijo con Matheo y Brian, los dos adolescentes que estaban con él cuando lo mataron.

¿El día que lo balearon estaba con amigos?

Él fue solo a ver a estos dos amigos, Matheo y Brian que eran los que estaban más picantes, dijeran ellos. Fue solo y se encontró con estos dos chiquilines, y después cayó otro más. Tampoco sabía de tanta problemática que tenían esos chiquilines. Yo esperé un mensaje del papá o la mamá de alguno de ellos. Ninguno tuvo un consuelo ni dijeron 'bueno, vamos a...", nada. Nosotros somos una familia que nos preocupamos por el otro. Te pasó algo, allá vamos. Siempre estamos rodeados de gente que es afectiva, somos afectivos. 

¿Vos conocías a estos tres chicos como amigos de Sebastián?

Como conocidos. Vinieron al cumpleaños de él cuando cumplió 15 y después hubo un tiempo que se aislaron, que no se veían. En verano empezaron a volver a verse.

¿Son vecinos del barrio?

No, no son del barrio. Los conoce de otro lugar.

¿De dónde?

No sé.

¿Ese día qué pasó?

Fue a encontrarse con estos dos chiquilines. Supuestamente estaban en la vereda, recostados contra un auto e iban a tomar mate o una coca cola y a fumarse un yuyito, como dicen ellos. Y después vino un auto y empezó la balacera y no paró.

¿Hubo heridos además de Sebastián?

Solo Sebastián. Y a otro le rozó una bala en el talón, pero nada más.

O sea que, presumiblemente, fueron a matar a alguien.

Sí, sí. Fueron a matar a alguien.

¿Y se sabe a quién?

Sí. Era para estos dos chiquilines.

¿Por qué los fueron a matar?

No sé qué clase de problemas tenían ellos, qué tan grave puede ser. Uno tiene 18 años y el otro no sé.

¿Dónde están ahora?

Uno se fue para Rocha y el otro está en el barrio pero no sé en qué parte del barrio. En Sayago, en Verdisol.

La hora fatal en la que mataron a Sebastián Barbieri

El lunes 17 de abril Sebastián acompañó a la chica con la que estaba saliendo a la parada del ómnibus. Era mediodía. En la casa habían dormido Gonzalo y Ximena en el comedor y Sebastián y su "amigovia" en el cuarto. De tardecita, los hermanos fueron en auto a buscar a Alejandra, la madre, que volvía cargada del supermercado con los ingredientes para hacer las empanadas. Después Sebastián se fue a la casa de Matheo.

A las 19 horas Matheo, Brian y Sebastián estaban recostados contra un auto en las calles Antonio Díaz y Versalles, en el barrio Belvedere. Según la narración que consta en el parte policial al que tuvo acceso El Observador, entre las 19:30 y las 19:50 un auto marca Great Wall blanco pasó  por la puerta de la casa de Brian y disparó a mansalva: la policía encontró en el lugar 29 vainas calibre nueve milímetros, tres cartuchos calibre 22, dos balas dentro del auto donde los adolescentes estaban apoyados y dos esquirlas de proyectil.

Cuando el patrullero llegó, Matheo, Brian y la madre de Brian pidieron que trasladaran a Sebastián en una ambulancia porque había sido baleado. El menor tenía seis balazos en el pecho.

El auto blanco se fugó por la calle Antonio Díaz y dobló en Benito Álvarez, pero el rastro se perdió debido a que el Ministerio del Interior no tiene cámaras de seguridad en esa zona.

De los autores del homicidio nadie sabe nada y si alguien sabe no lo está diciendo. 

Alejandra no ha recibido noticias de la policía ni de la Fiscalía sobre que hayan sospechosos del crimen de su hijo. Tampoco sabe si la policía científica logró destrancar el celular de Sebastián para acceder a conversaciones con Romina Celeste o si quedó algún indicio de que fuera víctima de explotación sexual.

Los amigos cercanos se acercaron a su hermano Gonzalo. Uno fue a la casa, "estuvo un ratito y se fue". El otro, "su dos" no ha podido ir porque todavía no acepta que Sebastián no esté en su casa.

El cuerpo de Sebastián fue cremado y Alejandra no ha podido esparcirlas como quisiera. Tiene sus cenizas en la casa.

¿Te despediste?

No.

¿De qué depende el momento de la despedida?

De que tenga la fortaleza de hacerlo.

¿Y eso está ligado a saber qué pasó y quién lo mató?

Yo creo que es eso. Me falta eso. Saber quién fue, porque no mató a un delincuente. Mató a una persona que es de familia, que tenía su proyecto, estaba conociendo a una muchacha de la edad de él. Decido hacerlo público porque veo que está todo muy quieto. La gente está haciendo su vida y yo no puedo hacer la mía. No puedo ir a trabajar. Estoy tomando fuerzas de a poquito para ir al supermercado, me cuesta montones. Y la gente como si nada. Hay uno en Rocha, el otro no sé qué estará haciendo. Quiero justicia.

Temas:

homicidio Montevideo caso Penadés

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