Jorge, soy Gonzalo. Estoy acá”, le gritó desde atrás de un vallado el sacerdote uruguayo, Gonzalo Aemilius, al papa Francisco, cuando el líder de la Iglesia Católica pasó el domingo frente a él en Roma. “Te estuve llamando ayer y no atendiste”, le respondió el pontífice a Aemiliuis, mientras el exdirector del Liceo Jubilar Juan Pablo II aguardaba en la puerta de la capilla Santa Ana. Es que Aemilius no tenía registrado en su celular el nuevo número de su amigo, que hasta la semana pasada era arzobispo de Buenos Aires.
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