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Un jugador de póquer profesional apostó todas sus fichas a una estafa y terminó tras las rejas. Contrató a una prostituta, la acercó hasta un empresario casado, grabó la relación sexual y le pidió US$ 60 mil al hombre a cambio de destruir la prueba de la infidelidad. El empresario, también jugador de póquer, redobló la apuesta y denunció la maniobra ante la Policía. El ideólogo de la estafa y la prostituta fueron procesados con prisión y dos cómplices, sin prisión.

El ideólogo de la extorsión fue un comerciante de 37 años, jugador profesional de póquer. “Se me cruza en la cabeza hacer esto” por problemas económicos y malas rachas en los torneos, declaró ante el juez Carlos García Guaraglia.

El comerciante compró un reloj con cámara en Argentina y, al regresar a Uruguay, puso en marcha el plan. Colocó dos cámaras filmadoras en un apartamento, le pidió a otro jugador que contratara a una prostituta y eligió a un empresario casado como presa. “Para hacer lo que yo quería hacer, tenía que encontrar a alguien que tuviera pareja y engañara a la mujer. De esa forma, yo intercambiaba el video por plata. No son muchos en esas condiciones y (el elegido) justo servía para eso”, confesó ante el magistrado, según el auto de procesamiento al que accedió El Observador. El País había informado sobre el tema días atrás.

El empresario suele almorzar en un restaurante de la Ciudad Vieja junto a otros jugadores que apuestan sus fichas en el casino del Radisson Hotel. Un amigo del extorsionador llevó a la mujer hasta allí el lunes 9 de junio, tres días antes de que empezara el Mundial de fútbol. La muchacha se acercó a la mesa de los jugadores “de manera muy simpática, entradora, en tono de conquista”, relata el magistrado.

“Se pone a conversar y después se van a una casa en la calle Miguel Barreiro. Allí mantienen relaciones sexuales durante una hora más o menos y después se fueron cada uno por su lado. A los tres días, (el empresario) recibe una llamada anónima diciéndole que tienen una filmación, que se la querían entregar. Corta y al rato recibe un mensaje de texto amenazándolo con que iban a llevar el video a su trabajo, a su familia, subirlo a Youtube y a las redes sociales”, expresa el magistrado.

Como el empresario no respondía los mensajes de texto, el estafador, ya con las cartas vistas, decidió jugar más fuerte. Tres días más tarde, el jueves el 12 de junio, llamó a su amigo y le pidió que le alcanzara un pendrive con el video al empresario.

El hombre contraatacó. Al día siguiente, presentó la denuncia policial y, junto a los investigadores, le tendió una trampa al extorsionador. Llamó al comerciante, aceptó pagarle los US$ 60 mil que exigía a cambio de destruir el video y lo invitó a encontrarse en las canteras del Parque Rodó, el viernes al mediodía.

Hasta allí llegó el extorsionador, pero al descubrir la presencia policial, desapareció. Su suerte, de todas maneras, estaba echada. El juez había ordenado intervenir seis teléfonos celulares. Los mensajes de texto coincidían con el relato del empresario extorsionado. En el juzgado, los participantes de la maniobra confesaron los hechos.

Resolución judicial
El 2 de julio, el juez García Guaraglia procesó con prisión al comerciante como autor de un delito de extorsión en grado de tentativa.

La joven de 24 años declaró que cobró los 1.000 dólares que le prometieron, que aceptó ser filmada, pero dijo que “no sabía qué iban a hacer con la filmación”. De todas maneras, fue procesada con prisión como coautora de un delito de extorsión en grado de tentativa.

El hombre que le alcanzó el pendrive al empresario en el Radisson y llevó a la joven hasta el restaurante, un desempleado de 36 años, fue procesado sin prisión como cómplice. Otro de los jugadores de póquer, de 52 años, que contrató a la joven, también fue procesado sin prisión como cómplice. Ambos deberán presentarse dos días a la semana, dos horas, en la seccional más cercana a su domicilio durante 90 días.

Después de presentar la denuncia, el empresario extorsionado viajó a Brasil a ver el Mundial.
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