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La vieja escuela británica, adusta y shakesperiana venció de nuevo en la soleada California.

La victoria de Eddie Redmayne por La teoría del todo es también el triunfo de una tradición que hunde sus raíces en las primeras generaciones de actores británicos que saltaron del teatro al cine.

Que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas reconozca a un inglés y le otorgue la estatuilla dorada a la Mejor actuación tiene enormes precedentes y todos ellos superan al por ahora novato Redmayne, un actor de 33 años con un futuro muy promisorio.

Gran Bretaña disfrutó en la década de 1940 de una generación de actores que comandados por el gran Laurence Olivier y bajo el escudo eterno del bardo William Shakespeare desembarcaban en Los Ángeles solo para llevarse los Oscar. Olivier ganó varias estatuillas, casi todos por papeles shakesperianos: a Mejor actor por Enrique V 1947, de nuevo por Hamlet en 1948 y en 1979 a su trayectoria en el cine.

En esa pléyade de genios de la actuación se destacan John Gielgud, formado en el célebre teatro Old Vic de Londres, quien se había destacado en filmes shakesperianos como Julio César, Ricardo III y en Campanadas de medianoche. Obtuvo un Oscar tardío en 1982 por Arthur.

Otro de los nombres grandes es, sin dudas, Alec Guinness, compañero de Gieldgud en Old Vic, quien ganó el Oscar a Mejor actor en El puente sobre el río Kwai en 1957.

Los nombres se suceden en las décadas y aparecen señores de la actuación como Anthony Hopkins, Oscar a Mejor actor por El silencio de los inocentes, en 1991. Surgido de la Royal Academy of Dramatic Art, actuó entre otros filmes shakesperianos como Hamlet y en Tito Andrónico.
Ben Kingsley obtuvo la estatuilla a Mejor actor por Gandhi en 1982. Estudió en la Royal Shakespeare Company.

Sin pasado shakesperiano, Michael Caine, ganó en 1986 por Hannah y sus hermanas.
El multipremiado y talentoso Daniel Day Lewis ganó el Oscar a Mejor actor por Mi pie izquierdo en 1989, por Petróleo sangriento en 2007 y por Lincoln en 2012. ¿Su escuela? El Bristol Old Vic Theatre, donde aprendió Shakespeare.

El último precedente de la estela de ingleses venciendo en Hollywood fue Colin Firth, salido del Drama Center de Londres, quien fue Mejor actor en 2010 por El discurso del rey.

Siguiendo la venerable tradición, Redmayne surgió del grupo del teatro del Shakespeare’s Globe, una institución londinense construida por el bardo inglés en el siglo XVII que todavía sigue dando sus frutos.

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